Resulta que Rodrigo Hicks demandó por la vía mercantil al desarrollador de Flamingos Acqua, Eduardo Valencia Castellanos por dos supuestos pagarés, uno por dos millones de dólares –como lo informamos en otro artículo—y otro por 840 mil dólares. Hasta el momento, se desconoce cómo es que Valencia se convirtió en deudor del señor Hicks.
Todo parece indicar que Rodrigo Hicks le prestó esa cantidad de dinero –dos millones 840 mil dólares—a Eduardo Valencia; pero Valencia ha declarado a medios nacionales que su firma fue falsificada, que la que está estampada en los pagarés, no es su rúbrica.
También se desconoce el origen del dinero que supuestamente Rodrigo Hicks le prestó a Eduardo Valencia, si fue en efectivo, si hubo alguna transacción bancaria o se acordó la entrega de algún bien inmueble a cambio.
DEMANDAS MERCANTILES… RECIBOS CON “VALOR PROBATORIO”
Lo cierto es que el 12 de junio del 2013, Rodrigo Hicks se presentó en el juzgado segundo civil con sede en Bucerías para demandar por la vía ejecutiva mercantil a Eduardo Valencia por el primer pagaré de 840 mil dólares. Y al siguiente día, esto es, el 13 de junio, Hicks presentó la segunda demanda contra Valencia, esta por la cantidad de dos millones de dólares.
En este contexto, y de forma por demás extraña, el juez Ramón Valdez Flores, con inusitada rapidez (hay demandas que duran años, y esta se resolvió en meses), condenó a Eduardo Valencia a pagar esos dos millones 840 mil dólares y/o en su caso embargarle bienes para garantizar el pago.
Lo más raro aún, es que según se manejó en la demanda, Eduardo Valencia “reconoció” como suya una firma plasmada en cuatro recibos que amparaban el pago de intereses sobre la deuda que tenía con Rodrigo Hicks.
Sin embargo, el propio juez reconoció que los presuntos recibos de pago de intereses no pueden aceptarse como medios de prueba admitidos por la norma mercantil. No obstante, les otorgó valor probatorio “por encontrarse como parte de actuaciones judiciales”.
Así las cosas, Rodrigo Hicks, raudo y veloz, instruyó a sus abogados para que embargaran una parte del desarrollo Flamingos Acqua, y como ellos suponían que las áreas comunes las había privatizado Eduardo Valencia y que eran propiedad de éste, también las embargaron y se quedaron con éstas.
EL GRUPO VEC Y JACK LEVY
Y aquí es donde viene lo más interesante del asunto, ya que en esta etapa de la historia es donde aparece el grupo Vec –un grupo desarrollador inmobiliario de Guadalajara—al que presuntamente Rodrigo Hicks le vendió las áreas comunes (que ellos alegan son privativas) y en donde más tarde la misma firma Vec construye la torre tres en lo que ahora es Aria Ocean.
Cabe señalar que a raíz de que publicamos los abusos de Rodrigo Hicks cometidos en perjuicio de los condóminos de Aria Ocean --al grado de ponerle cadenas a la puerta de acceso al cuarto de bombas, acaso con el fin avieso de afectar la limpieza y operatividad de la alberca--, uno de los desarrolladores del grupo Vec subió un video a Instagram para curarse en salud y afirmar que todo está muy bien ahí, sin explicar cómo es que construyeron la torre tres en las áreas comunes que todavía están en litigio.
Así es, un tal Jack Levy Hasson, quien dice ser desarrollador del grupo Vec, comenta en su video que había estado en Aria Ocean… “un desarrollo que nosotros desarrollamos hace como seis años; cuando lo agarramos era un desarrollo anterior, quien lo desarrolló se quedó con las áreas comunes, no dejó estacionamientos, muchas broncas... Y compramos la huella de en medio a alguien que le había ganado a este cuate una demanda, (se refiere a Rodrigo Hicks y a Eduardo Valencia) que le quitó el terreno y que nos lo vendió a nosotros y desarrollamos 160 departamentos frente al mar.
Y sigue: “cuando estás haciendo obra se siente como que todo el mundo sabe quién eres. Y ahorita que fui ya hay una administración… y como que ya es bronca de alguien más… estuvo interesante sentirme muy anónimo y estuvo muy bonita la experiencia de ver la diferencia de hace 10 años como estaba y hoy ver Aria Ocean… increíble a comparación de cómo estaba… se siente muy lindo cuando pones mucho esfuerzo y recursos a que las cosas queden bien y luego ves el producto terminado, y ves gente que lo goza, que le ganó dinero… espero que deseen invertir con grupo Vec y espero que lo que les pueda compartir les genere valor”.
Lo que no cuenta Jack Levy Hasson, es cómo grupo Vec se atrevió a comprar un terreno que pertenecía a las áreas comunes –independientemente de que Rodrigo Hicks se haya adjudicado dichas áreas sociales, pues hay una demanda mercantil pendiente de resolver por parte de uno de los condóminos de apellido Rábago--y después construir 160 departamentos (pueden ser más) en lo que ahora es la torre tres.
PEDRO RUIZ HIGUERA, UN CONDÓMINO DE BAJO PERFIL
Por cierto, cuando Rodrigo Hicks, por conducto de su abogado Jorge Ferrer, les informó a los condóminos que las áreas comunes ya eran de su propiedad –en una asamblea ordinaria del 09 de mayo del 2014—¿sabe usted quién formaba parte del Comité de Vigilancia de Flamingos Acqua?... Pues ni más ni menos que el expresidente municipal de Puerto Vallarta, el panista Pedro Ruiz Higuera, quien también es propietario de una o más unidades en dicho desarrollo turístico inmobiliario, pero que se ha manejado con bajo perfil.
Pedro Ruiz Higuera, y otros 10 integrantes del Comité de Vigilancia, no dijeron nada, ni pusieron la menor objeción, cuando en una asamblea extraordinaria celebrada el 26 de octubre de 2014 –la cual ya fue presidida por Rodrigo Hicks—el abogado Jorge Ferrer informó que Flamingos Aqua S. de R.L. de C.V. “no presentó los estados financieros del 2009 cuando era administrador”.
Lo anterior, no obstante a que Ferrer sabía que Rodrigo Hicks se había adjudicado incluso las partes sociales de la empresa desarrolladora y, a pesar de ello, “dejaron constancia que no hubo ninguna persona que representara a Flamingos Aqua, S. de R.L. de C.V.”; es decir, aprovechando los problemas y líos legales de Eduardo Valencia y a que ya había sido denunciado, que quizás estaba prófugo o ya en la cárcel, aplastaron al anterior administrador, lo difamaron con decir que no presentó los estados financieros del 2009 y tomaron casi por asalto la administración de lo que hoy es Aria Ocean.
Lo peor de todo, es que, ya tomada la administración, Rodrigo Hicks puso como nueva administradora a la empresa “WHS Services AC”, una asociación que es propiedad del mismísimo Hicks y su abogado, Jorge Isaac Gómez Castro, y que fue constituida el 22 de abril de 2014, o sea, seis meses antes de que tomaran la administración, según documentos que obran en poder del columnista.
Este caso es grande y es importante darle seguimiento, sobre todo por los personajes involucrados en Flamingos Acqua primero, y Aria Ocean después; y también la forma en que algunas personas se hicieron dueños de varios departamentos, por lo que la historia continuará.

