Para su mala suerte, los bandidos no contaban que a unos pasos del restaurante que desvalijaron estaban apostados los biólogos que cuidan los nidos de tortugas, quienes siguieron al par de pillos y después avisaron a la policía municipal.
Tanto la mujer como el muchacho fueron detenidos con las manos en la masa en una calle de Marina Vallarta –al parecer huyeron con el magro botín por el corredor del hoyo 18 para luego internarse a las “lujosas” calles del fraccionamiento—y ahí los uniformados le llamaron a la dueña de la ramada afectada para que reconociera las cosas que le habían hurtado.
La “peligrosa” pareja fue traslada en patrulla de última generación a los mal olientes separos de la cárcel municipal, donde fueron puestos a disposición del juez local.
“Ni Chucho el Roto” se aventaba estos "jales", alcanzo a decir en tono de broma uno de los municipales.

