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Caen en el alcoholímetro reportera y funcionario municipal… y los dejan ir

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Por Jorge Olmos Contreras

La reportera Doraliz Terrón Moreno y su novio, Armando Rubio, empleado del departamento de Acopio Animal que depende de la Dirección de Ecología, cayeron en el operativo alcoholímetro la madrugada del sábado pasado 30 de septiembre alrededor de las 2:14 de la madrugada y pese a que iban en aparente estado de ebriedad, los dejaron ir.

Es la misma reportera que en la semana Santa del año pasado pegó de gritos e hizo declaraciones livianas en TV Azteca Jalisco, debido a que el corresponsal de esa televisora, Evaristo Tenorio, fue detenido por policías municipales por agredir verbalmente y en estado inconveniente a una mujer policía y lanzarle un vaso con vino.

La misma Doraliz Terrón que por defender a su amigo de farra, mintió y afirmó que todo lo que se manejó sobre los reporteros Evaristo Tenorio y Osvaldo Granados (otro de sus amigos que estaba borracho del día del incidente Evaristo) era falso, una vil mentira de quien esto escribe.

Sin embargo, todo salió a la luz pública y un oficial de la policía turística declaró –y su voz fue grabada en un audio que después se difundió—que, en efecto, el señor Evaristo Tenorio fue arrestado por intervenir en estado de ebriedad en una riña que se suscitaba a las afueras de un bar del malecón y por aventar un vaso con bebida a una dama de la policía municipal.

EL KARMA

También es la misma Doraliz Terrón que atacó con virulencia a la ex empleada municipal de Secretaría General, Verónica Díaz, por caer en el mismo alcoholímetro, pero en marzo de este año. Le dio vuelo a la noticia y se regocijó, junto con el club de Los Evaristos, con memes y bromas de mal gusto.

Pero la vida da muchas vueltas, y Doraliz estaba a punto de caer en lo mismo que criticó, con el añadido en esta ocasión, de tener a un familiar grave en el hospital e irse de parranda.

De hecho, no pasó mucho tiempo para que la reportera volviera a resbalarse y caer ebria en el operativo alcoholímetro de Puerto Vallarta, ya que años atrás también fue sorprendida al manejar un vehículo en ese estado y fue cuando en este medio publicamos que al bajar del carro caminaba como potrillo recién parido, por la borrachera que traía.

Pero lo del sábado 30 de septiembre fue diferente, pues Doraliz Terrón manejaba un automóvil Yaris de la marca Toyota y al llegar a la curva de la Unidad Deportiva “Agustín Flores Contreras” –justo donde estaba instalado el retén—fue requerida por un oficial de tránsito (aún no identificado) que, al conocer al acompañante de la reportera, es decir a Armando Rubio, los dejó ir por tratarse de un funcionario municipal.

EL ENCUBRIMIENTO DE “FILI”

El responsable del operativo alcoholímetro es el comandante Filiberto Gómez Chai, mejor conocido como “Fili”, y cuando sus superiores le requirieron los pormenores de lo que sucedió el sábado en la madrugada, justificó el hecho al señalar que uno de sus muchachos apenas le había informado que había dejado ir a la reportera Doraliz y a Armando Rubio, supuestamente porque la conductora había sacado sólo 16 puntos en la prueba que se le hizo.

Sin embargo, la única persona que puede decidir si un conductor que es detenido en aparente estado de ebriedad es arrestado, se le multa o se le recoge el coche, es la juez municipal, y ese día estaba en el turno la señora Sonia Crisosto Corral, a quien nadie le notificó del incidente de Doraliz Terrón y su pareja Armando Rubio, es decir, ni se dio por enterada, por lo que la explicación de “Fili” suena más bien a encubrimiento.

Además, es claro que prevaleció el influyentismo en este caso, y no se tiene la certeza de si el conductor del Yaris era Armando Rubio y Doraliz, en un gesto de puro amor, se echó la culpa; lo cierto es que los dejaron ir y eso debe dar pie a una investigación por parte de la Contraloría Municipal y de la oficina de Asuntos Internos de la Comisaría de Seguridad Pública.

Ahora bien, en el auto compacto viajaban cuatro personas, un hombre y tres mujeres. Adelante iban Doraliz y Armando Rubio y atrás dos damas no identificadas, por lo que al no haber evidencia documentada del por qué no arrestaron a quien iba manejando el carro, ahora sería muy fácil decir que cualquiera de las cuatro era el chofer.

UN PERRO MUERTO Y CULEBRAS… ABORDO

Otro dato que se está manejando desde la subdirección de tránsito, es que el vehículo Yaris fue retenido en dicho operativo porque llevaba un perro muerto y varias culebras también sin vida, por lo que tuvieron que llamar a la Patrulla Ecológica para que hiciera una verificación sobre la procedencia de estos animales.

Al arribar la Patrulla Ecológica, se dieron cuenta de que se trataba de Armando Rubio –el del Acopio Animal—el que traía los restos del can y los reptiles, por lo que dijeron que no había problema alguno y se retiraron.

Lo más grave de todo esto, es que ni el oficial de tránsito involucrado (el que pidió a los del Yaris que se detuvieran) ni el responsable del operativo alcoholímetro, le informaron a la juez municipal de lo ocurrido, ni tampoco con prontitud a su superior, sino hasta que ya había trascendido el caso Doraliz-Armando Rubio.

 

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