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Miércoles, 18 Mayo 2022 01:17

La historia de Omar Aguirre, de amigo de narcos a los fraudes de tiempos compartidos Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

Omar Aguirre Barragán era un tipo listo dentro de la estructura del cártel de Sinaloa, de hecho, supo librar el vendaval de ejecuciones que se suscitaron en Puerto Vallarta a raíz de que la plaza cambió en el año 2008. Estaba casado con Denisse Gurrola, hermana del joven Fernando Gurrola, una familia muy conocida en la colonia Arboledas de esta ciudad, pero al final ambos terminaron muertos, aunque en diferentes años.

Omar Aguirre trabajaba en ese entonces para el jefe de plaza del cártel de Sinaloa, pero después del 2008 se relacionó con un canadiense de nombre Kenneth, quien era su cuñado, pues el extranjero estaba casado con Gabriela, su hermana, pero ambos salieron huyendo de Puerto Vallarta cuando Aguirre fue detenido por la policía federal en el fraccionamiento Marina Vallarta.

Incluso el canadiense presumía lujosos aviones privados posando con Omar. Tenían una residencia en Fluvial y nunca regresaron, ni Kennet ni su pareja.

Del año 2010 al 2014, Omar Aguirre se involucró en los famosos “boilers rooms” –salas fraudulentas de ventas de tiempos compartidos—e incluso alguna vez fue detenido en el fraccionamiento Las Moras junto con otros sujetos que se dedicaban a estafar principalmente a turistas extranjeros.

Sin embargo, el golpe más duro para Omar Aguirre fue en abril del 2014, en que la policía federal detuvo a varias personas en Marina Vallarta, por supuestamente pertenecer a un grupo criminal.

Omar y sus amigos fueron procesados y de Puente Grande, se los llevaron a un penal de Tamaulipas, donde sufrieron vejaciones, malos tratos, hambre y el asedio continuo de grupos afines a “Los Zetas”. “Ni jabón para bañarse tenían”, comenta una fuente.

Omar Aguirre sufrió, y mucho, en la cárcel, donde pasó una larga temporada, pero hace poco más de dos años, salió libre y al trasladarse de Guadalajara a la Ciudad de México para arreglar algunos asuntos, fue ejecutado por desconocidos, junto con uno de sus hijos.

La historia viene al caso porque en menos de dos décadas, Omar Aguirre hizo mucho dinero, compró una residencia en el exclusivo fraccionamiento Fluvial Vallarta –que ahora renta su mujer—y al final terminó como muchos que se involucran en negocios turbios y hacen amistades incómodas, en la tumba o en prisión.

Era un hombre que le gustaban los pantalones Levys, las tejanas y las botas vaqueras, además de colgarse cadenas de oro para presumir su estatus dentro de la desaparecida estructura del cártel de Sinaloa en Puerto Vallarta.

Su cuñado, Fernando Gurrola, fue ejecutado en el fraccionamiento “El Tigre” de Nuevo Vallarta, cuando cuidaba al hijo del desaparecido narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal, alias “Nacho Coronel”. Una noche de jerga, sicarios de “Los Zetas” ingresaron a la propiedad privada y mataron a Gurrola junto con el hijo del capo de Sinaloa, que en ese entonces controlaba Jalisco y Colima.

Por desgracia para muchos que andan en este ambiente, a veces ni la esposa los recuerda ni los reconoce, como el caso de Denisse Gurrola, que no publicó nada sobre su marido e hijo muerto, le lloró más su hermana, es decir, su cuñada que la mismísima cónyuge, se dice en el medio.

Historias como estas abundan en Puerto Vallarta, sobre todo de personajes que antes se involucraron con Sinaloa y ahora manejan un bajo perfil o de plano se fueron de Puerto Vallarta. Y no solo hay nombres de masculinos, sino también decenas de mujeres que de manera directa o indirecta pertenecieron al cártel por ser amigas, amantes, esposas, comadres etc., de algunos de los actores principales de esta trama.

 

 

 

 

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