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Viernes, 07 Agosto 2026 23:17

Para no pagar un préstamo de $ 570 mil, vallartenses ingratas despojan y echan a la calle a una norteamericana de 80 años Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

La siguiente es una historia de abusos, de violencia e impunidad cometidos en contra de una ciudadana norteamericana que actualmente tiene 80 años y que no solo fue despojada del cuarto que le rentaban, sino que además la echaron a la calle sin haber una orden judicial de por medio.

Se trata de Kendra E Bowers (a la izquierda de la fotografía), originaria de Colorado Springs, Colorado, quien el pasado cuatro de agosto fue lanzada de su domicilio por tres mujeres –madre e hijas--, que la engañaron al decirle que había sido citada a las oficinas de la fiscalía regional para cometer el delito y despojarla.

Las presuntas autoras de tan criminal acción son Laura Meza León (quien también se hace llamar Laura Freeman) y sus dos hijas, Virginia Hernández Meza (a la derecha de la fotografía) y Laura Hernández Meza, quien sin la menor sensibilidad y presumiendo tener influencias en la fiscalía, sacaron a la vía pública todas las cosas de la señora Kendra, sin importar que es un adulto mayor y que no tiene familiares en Puerto Vallarta.

LA HISTORIA

La estadounidense conoció a las tres mujeres porque desde el 2019 rentó –a través de la plataforma AIRBNB-- un cuarto en la parte baja del domicilio donde ellas viven, sito en la calle Valentin Gómez Farias, número 210, en la colonia Benito Juárez, por la cantidad de ocho mil pesos mensuales.

Todo iba bien, la relación entre las cuatro damas se fortaleció, al grado de que se trataban como una familia. Kendra E Bowers les tomó tanto cariño a las vallartenses que les decía que las quería como si fueran sus hijas, mientras Virginia Meza le respondía que ella quería como una madre a la norteamericana.

Fue tal el amor que Karen sentía por los mexicanos, que en su testamento puso como herederos a dos hijos de Laura Meza León, de nombres Alejandro N. y Manuel N.

EL MILLÓN DE PESOS

La confianza mutua entre la norteamericana y las mexicanas llegó a ser tan fuerte, que el 03 de marzo del 2024 Virginia Hernández Meza (una de las hijas de Laura) le pidió un millón de pesos; que se los prestara, pues “la quería como su segunda madre”, y que por ello se los iba a pagar con intereses.

Todavía confiada, Karen le respondió que sí le prestaría dinero, que no se preocupara por los intereses, que el préstamo sería sin réditos, pero que solo podía facilitarle 570 mil 738 pesos, ya que era lo único que tenía en sus ahorros de jubilación; que le estaría dando el dinero conforme pudiera estarlo sacando de su cuenta bancaria que tiene en el Wells Fargo Bank.

Kendra E Bowers también le prometió a Virginia que el dinero se lo daría en el transcurso de seis meses, mediante retiros en efectivo en transferencias que podían cobrarse en Banco Azteca, ya que en Puerto Vallarta no hay ninguna sucursal del Wells Fargo Bank.

Y todavía, abusando de la confianza, Virginia le pidió a Karen que las transferencias del dinero salieran a nombre de Grecia Estefanía Navarro Meza (hija de Virginia).

EL PRETEXTO

Antes, Virginia puso como pretexto que estaba construyendo la segunda planta de su casa en la calle Tucán del fraccionamiento Las Aralias para pedir el préstamo, “que necesitaba dinero”. Esto lo dijo Virginia a Karen en inglés y en presencia de dos testigos, Kathly Overly y Mark Le Geros, amigos de la norteamericana.

Karen entregó parte del dinero en efectivo de retiros que sacó del cajero del banco HSBC entre marzo y mayo del 2024, y otros depósitos se los hizo a nombre de la hija, a través de la aplicación XOOM, entre junio y noviembre de 2024.

Así las cosas, Virginia Hernández se comprometió a pagar el préstamo a partir del 03 de diciembre del 2024, para liquidarlo el 01 de agosto del 2025, en 22 pagos mensuales de 25 mil pesos cada uno.

Sin embargo, llegó el 03 de diciembre y Virginia solo hizo algunos abonos. En total, pagó 162 mil pesos, es decir, todavía debe la friolera cantidad de 408 mil 739 pesos.

LA ADVERTENCIA

Cuando Virginia le pidió el dinero a Karen, le puso una condición (como si se tratara de una cláusula de advertencia) “que no le dijera a su familia que me había pedido dinero prestado, que si le decía no me iba a pagar”

“Nunca me dio los abonos completos, los daba cuando ella quería, esto no me pareció, pues yo soy un adulto mayor, y abusó de mi confianza, pues me engañó, y ese dinero yo lo tenía contemplado para mis gastos médicos, pues tengo ochenta años, y no se me hace justo”, indica la afectada.

Por ello, en mayo de este 2026, Kendra E Bowers, por conducto de su abogada, presentó en el Juzgado Civil medios preparatorios para que le pagaran.

Esto enfureció a la señora Virginia Hernández y de plano le gritó a Karen que no le iba a pagar nada, “porque le había contado a su familia”.

Todavía peor, cuando la abogada de Karen fue a tratar de cobrarle extrajudicialmente, confesó que la había engañado, que ella le pidió dinero sabiendo que no le iba a pagar, “pues a mí me dijo enojada que esperaba que me muriera para no pagarme, que por eso no me daba las mensualidades completas”.

UN AUDI Y EL VIAJE A EUROPA

Posteriormente se descubrió que Virginia Hernández no utilizó el dinero prestado en construir la segunda planta de su casa de Las Aralias, sino que había gastado el recurso en un carro Audi, y en un viaje a Europa, según su propia confesión.

“Me dolió mucho que me hubiera engañado y que me hubiera hecho gastar mis ahorros, porque yo la quería como una hija, a Virginia y a su hermana, pues éramos como familia”, reitera Karen en su denuncia.

En mayo 2026 en que Virginia confesó su plan de engaño para no pagar el préstamo, Laura Hernández Meza y su madre, Laura Meza León, se pusieron en contra de la norteamericana y la amenazaron con sacarla del domicilio, que la iban a correr y que como les estaba cobrando ya no iba a ser su familia. “Que era una vieja malagradecida, que estaba sola en el mundo, que a ver quién me iba a apoyar, que no tenía familia, que era una vieja enferma, pues al cabo, dijo, toda mi herencia era sus hermanos”, relata la extranjera.

En este escenario, las tres mujeres de Puerto Vallarta se juntaron para violentar la dignidad de la estadounidense, con el avieso propósito de cumplir su amenaza, de correrla de la casa. Y comenzaron a cortarle los servicios básicos, el internet, tapar con cosas las sillas donde acostumbraba a leer la biblia; tampoco le permitían usar la totalidad de las áreas que incluye el contrato de arrendamiento. Ya no quisieron recibir las rentas, por lo que tuvo que consignarlas al Juez Civil… “porque tenía miedo de que me sacaran de mi casa, sin una orden judicial, como me habían amenazado”.

EL DESAHUCIO Y EL ENGAÑO

Por desgracia y en la impunidad total, estas femeninas cumplieron sus amenazas, la sacaron del domicilio que rentaba, sin orden judicial.

En efecto, aprovechándose de que es una adulta mayor, que está enferma y sola, la noche del 31 de julio recibió un citatorio firmado por un tal Edgar García, Agente de la Policía Investigadora de la Fiscalía, para que se presentara a las 10:00 horas del 01 de agosto de 2026.

Karen acudió a la cita, acompañada de una amiga de nombre Shirley Richards, y al llegar a Fiscalía, el tal Eder García le dijo que no podía recibirla, que necesitaba presentarse con un abogado, y le entregó otro citatorio, éste para las 10:00 horas del cuatro agosto.

De regreso a casa, Karen se llevó una horrenda sorpresa, al ver todas sus cosas, ropa, refrigerador, todo empacado en cartones, y en la calle, es decir, cumplieron sus amenazas, de sacarla sin ninguna orden judicial.

Más indignante todavía, fue que Laura Hernández y su mamá se burlaron y le dijeron que habían pagado en fiscalía para sacarla; que la habían engañado con la cita, solo para que saliera y la echaran. Hay testigos, varios vecinos, que fueron ellas, las ahora denunciadas, las que despojaron a Karen.

Por fortuna, entre todo lo malo siempre hay gente buena, y gracias a un vecino, le rentaron un cuarto a dos cuadras y otros la ayudaron a resguardar sus cosas.

UN GRITO DE JUSTICIA

Al final de su denuncia, Karen relata:

“Está claro que este despojo lo hicieron violando mis derechos humanos, mi estado de adulto mayor vulnerable, mi dignidad como persona, pues sin una orden judicial me sacaron a la calle, todo por no pagarme el préstamo que le hice a Virginia у que me sacó el dinero con engaños. Me corrieron, me denigraron, sin importarles que ya tengo 80 años, por lo que pido se me haga justicia y les hagan pagar todos los daños materiales y psicológicos que me causaron; y, sobre todo, se condene al pago de reparación del daño, y se castigue por todas las ofensas que me dijeron, y por el fraude, que por medio de engaños me hicieron”.

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