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Sábado, 18 Julio 2026 18:54

La verdad del “despojo” de don Juan Ramírez; la incompetencia de del abogado Max Lomelí y las mentiras de un caso mediático

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POR STAFF DE VALLARTA UNO

Un caso mediático que estalló en las redes sociales de Puerto Vallarta desde el 15 de julio ha llamado la atención de propios y extraños, por el nivel de virulencia que se desató contra una mujer –médica de profesión--, a la que prácticamente han ‘linchado’ por un asunto de lanzamiento (que no despojo), del cual se han difundido cualquier cantidad de mentiras, impulsadas éstas por la parte que perdió un juicio de carácter civil.

Nos referimos, claro, al tema del señor Juan Ramírez López, quien, en el año 2012, junto con su esposa, María Antonia de Jesús Edmunda Bautista Flores, contrajeron varias deudas que pusieron en riesgo su patrimonio. Entre otras, un endeudamiento por 400 mil 698 pesos con una empresa editorial denominada “Impulso Cultural de Jalisco”.

LA HISTORIA

Don Juan Ramírez era un conocido distribuidor de libros en Puerto Vallarta, compraba grandes volúmenes de enciclopedias a diferentes empresas editoriales de Guadalajara y luego vendía los ejemplares en esta ciudad --estamos hablando de la década de los ochenta y noventa--; pero con el tiempo comenzó a endeudarse con sus proveedores, sobre todo porque algunos de sus hijos, como Ricardo Ramírez, metieron mano en el negocio y prácticamente lo quebraron por mala administración.

En el año 2018, mediante el juicio mercantil 136/2012, la pareja Juan Ramírez-María Antonieta, fue condenada a pagar la suerte principal de la deuda, más los intereses moratorios pactados al ocho por ciento, lo cual, al 05 de julio del mismo año, sumaba ya la cantidad de un millón 781 mil 238 pesos.

En este sentido, y ante la imposibilidad de pagar dicha cantidad, el acreedor embargó la casa que está en la calle Benemérito de las Américas número 455 de la colonia Lázaro Cárdenas y, que, de no ser por la oportuna intervención de una de sus nietas, don Juan habría perdido el inmueble.

Fue la doctora Ihara Maday Rodríguez –nieta de don Juan y doña María Antonieta--, quien rescató la finca ya señalada en el embargo, al aceptar convertirse en la nueva responsable de la deuda que contrajeron sus abuelos.

En efecto, el 05 de julio del 2018, Ihara Maday, celebró un convenio de cesión de derechos con Impulso Cultural de Jalisco, en el cual se le cedieron los créditos y derechos litigiosos del caso.

LA DONACIÓN Y LA DACIÓN DE PAGO

Para el seis de diciembre del 2018, don Juan Ramírez, donó a su esposa --de manera pura y simple-- María Antonia de Jesús Edmunda Bautista Flores, el porcentaje que le correspondía del bien inmueble (ahora la casa en comento); y a partir de esa fecha, su cónyuge se convirtió en la única propietaria del 100 por ciento de la finca.

Así las cosas, el 13 de diciembre del 2018, la doctora Ihara Maday Rodríguez y su abuela materna, María Antonia de Jesús Edmunda, celebraron un convenio de dación en pago (hay que recordar que Ihara fue la que pagó la deuda original), mediante el cual se transmitió la propiedad del predio en conflicto a la nieta, en este caso a Ihara Maday.

En este contexto, la doctora Ihara Maday siempre fue buena nieta con sus abuelos, al grado de que –no obstante, a que ya era dueña de la casa—no opuso objeción alguna para que don Juan y doña María siguieran disfrutando y usando el inmueble referido; todo mediante un contrato verbal de comodato.

LOS PROBLEMAS

Por desgracia, el siete de agosto del 2020, falleció la señora María Antonia de Jesús Edmunda; y fue a partir de esta fecha en que comenzaron los problemas, toda vez que don Juan, mal aconsejado por otros familiares, el 15 de junio del 2022, denunció en la fiscalía a su nieta Ihara Maday.

Por ello, el 17 de enero del 2023 –y ante los reclamos groseros de los sobrinos de don Juan, que ya se habían ido a vivir a la casa de la avenida Las Américas; y también por las amenazas de sus tíos—la doctora Ihara Maday puso fin al contrato verbal de comodato con su abuelo y le solicitó (mediante las instancias judiciales correspondientes) la entrega del inmueble.

Lo anterior, demuestra que el juicio lleva varios años –que no es como reclamaron en las redes sociales, de que fue de un día para otro—y que desde el 2023 don Juan fue notificado para desocupar la casa que él mismo comprometió al no pagar la deuda que tenía con la firma Impulso Cultural de Jalisco, y con otros proveedores.

Por ejemplo, Juan Ramírez también contrajo una deuda por más de 400 mil pesos con la empresa editorial Dimas Ediciones SA de CV (juicio que se sigue por separado) y enfrenta una demanda laboral en Conciliación y Arbitraje que suma más de seis ceros, por lo que tenía un serio endeudamiento que superaba los cuatro millones 706 mil pesos.

No solo eso, también pesaba sobre don Juan Ramírez un adeudo de 600 mil pesos por un préstamo que solicitó al banco Banorte.

Para que se dé usted una idea del problema financiero que cargaba don Juan, para el año 2019 la casa de la avenida Las Américas tenía un valor fiscal de dos millones 037 mil 310 pesos, mientras que sus deudas superaban los cinco millones de pesos.

Lo anterior quiere decir que su nieta, la doctora Ihara Maday –en los últimos cinco años--, no solo ha gastado más dinero de lo que vale en realidad la casa (a esto hay que sumarle gastos en abogados, viáticos, cancelaciones de hipotecas etc.) sino que, para sacar a su abuelo de sus problemas económicos, contrajo y les hizo frente a sus pasivos.

LAS AMENAZAS VELADAS

Sin embargo, ahora, de una manera soez y cobarde, la pintan como la mala en una negra campaña –debidamente orquestada por los tíos de Ihara— en las redes sociales.

Incluso, familiares de la doctora, aseguran que el 17 de enero del 2023, Ihara Maday recibió amenazas de parte de su tía política, Iris Ramírez Barraza y del político priista y ahora morenista, Antonio Lugo Morales (quien es pareja sentimental de Iris Ramírez), en el sentido de que, si continuaba con la demanda para que desocuparan la casa, la iban a atacar en las redes sociales.

El primer ataque cibernético contra la doctora se dio en el 2023, de hecho, hay una denuncia en la fiscalía por este caso. Y hoy, se ha generado el peor, una campaña en la que prevalece la ignorancia, la mentira, el oportunismo y comentarios livianos cargados de una misoginia casi enfermiza.

Todavía peor, Iris y Lupita Ramírez habrían filtrado que la joven Ihara Maday llegaba la tarde de este sábado al aeropuerto internacional “Gustavo Díaz Ordaz” de Puerto Vallarta, para fomentar el linchamiento contra la doctora, es decir, para que un grupo ‘enardecido’ de personas –acaso cegadas por las redes sociales—la fueran a hostigar y a acosar a la terminal aérea.

LA MANO DE MAX LOMELÍ

Mal asesorado por el abogado Maximiliano Lomelí Cisneros, don Juan hizo declaraciones falsas, como negar que haya existido un pago de parte de su nieta en el juicio mercantil (el de la deuda), que no había ningún contrato verbal de comodato y que por ser un adulto mayor se encontraba en estado de vulnerabilidad (sic).

Bajo esta tesitura, el 24 de mayo del 2024, Juan Ramírez fue condenado a desocupar la finca por un juzgado civil de Puerto Vallarta.

Inconformes, los condenados apelaron, pero el 26 de febrero del 2025, la Octava Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, confirmó el fallo apelado.

Sin embargo, los abogados (encabezados, como ya señalamos, por Max Lomelí) promovieron un amparo; pero el 24 de marzo de este 2026, el Pleno del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil, resolvió no amparar ni proteger a Juan Ramírez López.

Entre otras cosas, porque no se acreditaron las violaciones que dijeron se cometieron en contra de don Juan, pues en la demanda de amparo alegaron que la Sala responsable “pasó por alto su estado de vulnerabilidad, derivado de su condición de adulto mayor, lo cual tuvo por efecto que su hija, su yerno y su nieta, quienes lo engañaron y abusaron de esa desventaja (sic); motivada –según los alegatos--por la disminución de sus capacidades cognitivas, con el fin de despojarlo de su propiedad”

LAS MENTIRAS DE “LA VULNERABILIDAD”

Sin embargo, el 23 de mayo del 20232, el juez que llevó el caso ordenó dar vista al Agente de la Procuraduría Social, a fin de que pronunciara, lo que a su representación social correspondiera sobre este asunto. Fue así como el 10 de julio del 2024, y tras una visita domiciliaria, a fin de descubrir las condiciones sociales y económica de don Juan, el Agente concluyó lo siguiente:

"Mediante la información recabada, se concluye que el adulto mayor no se encuentra en situación de vulnerabilidad o desventaja que afecte sus derechos, toda vez que ha tenido representación legal durante el procedimiento, así como también cuenta con redes de apoyo (hijos), quienes velan por sus intereses y quienes cuidan de él".

LA ESTRATEGIA MEDIÁTICA

En este tenor, y al perder el juicio, fue muy clara la estrategia que habría seguido el abogado Max Lomelí (quien, ayer, en una entrevista con su amiga, la periodista Susana Carreño, mintió al negar ser el abogado de don Juan), toda vez que, al ya no tener argumentos jurídicos para defender a su cliente, llevaron el caso a la arena mediática.

Por ello, el primer periodista que llegó a la escena del lanzamiento el pasado 15 de julio, fue Miguel Ángel Ocaña –éste trabaja en Radio Universidad con Susana Carreño, amiga como ya dijimos del abogado perdedor Max Lomelí), quien transmitió el “despojo” en vivo a través de Facebook y de ahí organizaron toda una campaña para que las redes “estallaran” en contra de la doctora Ihara Maday Rodríguez, una jovencita que ha sido vilipendiada, linchada mediáticamente y humillada en su calidad de mujer.

LA MANIPULACIÓN

En una fotografía se observa cómo Iris Ramírez le da instrucciones al reportero Miguel Ángel Ocaña durante el lanzamiento. Desde luego, se enfocaron en tomar video y fotografías al señor de la tercera edad, para despertar odio y rencor en las redes sociales en contra de la doctora, como ya lo han logrado, pero la verdad siempre prevalece.

Pero bueno, es claro que los hijos y sobrinos de don Juan se querían quedar con algo que no les corresponde, y para ello utilizaron como moneda de cambio al señor, es decir, como objeto de chantaje, como punta de lanza, para hacer creer a la gente que se estaba cometiendo una injusticia, cuando el caso ha sido jurídico y legalmente transparente. Cualquier persona puede consultar los expedientes, son públicos.

Lo que no está bien, es usar a un señor de la tercera edad para mentir, distorsionar la realidad y provocar el linchamiento social de una mujer, que sea quien sea, por su calidad de género merece respeto y ser escuchada.

 

Algunas personas en las redes sociales están confundidas, otras solo se fueron por la imagen de don Juan postrado en una silla de ruedas, pero al final, cuando la ambulancia se lo iba a llevar, se levantó y salió caminando de la casa que, por su irresponsabilidad de endeudamiento en sus años mozos, le fue embargada y posteriormente otorgada como dación en pago a su nieta Ihara Maday por parte de su abuela materna.

Cabe hacer hincapié en que la doctora Ihara Maday jamás quiso que su abuelo dejara la casa, pero la ambición le ganó a sus otros dos hijos, Guadalupe Ramírez y Ricardo Ramírez, quienes junto con sus hijos (ahora sobrinos de don Juan) hicieron hasta lo imposible por que no les quitaran el inmueble (ahí vivían todos, hacinados), pues vieron que en la zona se están construyendo grandes edificios de departamentos y que varias inmobiliarias y desarrolladoras están comprando casas –con precios desorbitantes-- como la que es propiedad de la doctora Ihara Maday, y no de ellos.

LA DOCTORA IHARA MADAY

Bajo este escenario, la propia doctora Ihara Maday, en un escrito –al que tuvo acceso el columnista--, expresó lo siguiente:

“No responderé con ataques, descalificaciones ni confrontaciones.

Confío en las instituciones y en que los hechos, los documentos y el tiempo permitirán que cada persona forme su propia opinión con toda la información.

A quienes hoy me juzgan, solo les pido algo: antes de sacar conclusiones, permitan que también se conozca la otra parte de esta historia.

A mis seres queridos les pido que no contesten a provocaciones, no me defiendan, estén tranquilos, yo estoy bien”

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