Tan solo el sábado pasado, a las 20:41 horas, un vehículo compacto se fue al canal porque en la noche la visibilidad es casi nula en la zona y si alguien no sabe de la existencia de esta fosa, es muy fácil que se vaya al precipicio.
Se trata de un canal de desagüe de agua fluvial y, por increíble que parezca, personal de Protección Civil al mando de Gerardo Castillón solo acudió a observar el siniestro, ya que nada hicieron para colocar alguna barrera con rocas o al menos un letrero luminoso, tampoco algún bote con fuego que acostumbran a poner en sitios con poca visibilidad donde hay obras, nada, se retiraron “sin novedad”.
El muchacho que iba manejando el coche que cayó al canal, salió por su propio pie como pudo, mientras que otros conductores bajaron de autos y motocicletas para auxiliarlo y dirigir el tránsito mientras llegaban las autoridades.
Más tarde llegó una patrulla de tránsito municipal, la PT-273 al mando del oficial José Daniel Hernández, pero solo llamó a una grúa para que sacara el carro, a cuyo dueño, desde luego, le cobraron el clásico “banderazo”, más lo que se acumule por concepto de “pensión” en el corralón.
Es injusto, comentaron algunos de los presentes, que el Ayuntamiento no se haga cargo de los daños por ser omisos y negligentes con esta trampa mortal como debería ser, y sí, en cambio, les cobren a los conductores que tienen la mala fortuna de caer en la zanja.
Es tan peligrosa la situación, que cualquier motociclista que derrape o algún vehículo que maneje alguien que no sepa de que ahí hay un canal –o hasta un choque que aviente a otro automotor, por un lado—puede caer.
Por fortuna, el accidente del sábado ocurrió con la primera llovizna de la temporada y el canal no estaba al tope de agua, sino, de otra cosa estaríamos hablando.