La audiencia del juicio oral en contra del imputado, Héctor Juárez Bautista, dio inicio a las 10:00 horas por los delitos de homicidio calificado, homicidio calificado en grado de tentativa y robo calificado.
La individualización de sanciones dentro del juicio oral –Carpeta de Investigación 1816/2020-- inició a las 12:00 horas, cuando el Tribunal de Enjuiciamiento dio apertura a la fiscalía para deponer los alegatos únicos, donde destacaron cada uno de los órganos de prueba ofertados para acreditar la teoría del caso. También dio entrada a los alegatos de la defensa; y al concluir la deliberación de las partes, se citó a un receso.
Una vez reanudada la audiencia, el Tribunal de Enjuiciamiento Unitario resolvió y condenó al ahora sentenciado a una pena privativa de libertad de 70 años (en realidad fueron 96 años ocho meses) y en cuanto ve a la ‘Reparación del Daño’, se le condenó al pago de 52 mil pesos a favor de la víctima, Lourdes Magdalena Enríquez y 20 mil 800 a favor de Sergio Francisco Peña (hermano de Ricardo)
Asimismo, se condenó al reo al pago de la reparación del daño por el homicidio en perjuicio de las víctimas directas, Felipe de Jesús Peña Contreras (padre) y Ricardo Francisco Peña Enríquez (hijo), por la cantidad de 434 mil 400 pesos respectivamente y una multa de 10 mil 425 pesos.
Lo anterior, si contar los gastos fúnebres, hospitalarios y de los objetos materia del latrocinio (hurto), por la vía incidental de ejecución penal, lo cuales quedaron pendiente de cuantificar y que podrán determinarse en una audiencia conocida como Incidente de Ejecución a celebrarse en los próximos días.
UN RELATO DESGARRADOR
En una breve entrevista que nos concedió, luego del viacrucis que para ella representó un juicio que se prolongó por casi dos semanas, y en donde revivió escenas fotográficas desgarradoras del crimen donde murieron su esposo Felipe y su hijo Ricardo (más de 25 fotografías de las autopsias de sus seres queridos y del lugar donde ocurrieron los hechos) la señora Lourdes Magdalena contó lo que significó este juicio en el que, dijo, por fin se hizo justicia “aunque eso no me devolverá ni a mi esposo, ni a mi hijo”.
Manifestó que ella pudo reconocer al agresor de su familia en una foto que observó en una página de noticias denominada “noticieros Vallarta”, donde señalaban a unas personas que tenían abiertas varias Carpetas de Investigación y en una de las fotografías aparecen unas personas y al lado estaba la cara de ese sujeto, por lo que inmediatamente le hice saber a mi hijo que esa era la persona que nos había atacado”.
UNA OREJA DEFORME
Y es que luego del doble homicidio de Ricardo y su papá en mayo del 2020, se especuló que un hermano del ahora condenado (asesinado poco después del crimen de la casa del Magisterio) había sido el verdadero atacante de la familia Peña Enríquez, pero no fue así… “Yo le dije al juez que estaba consciente y que lo reconocía plenamente, porque solo fue una sola persona la que entró a mi casa y que mató a mi esposo y mató a mi hijo de tan solo 14 años; y es la misma persona que me atacó a mí. Y lo reconozco, porque nunca voy a olvidar su cara y porque tiene una deformación en su oreja izquierda”.
Sobre el juicio que se tardó dos años 10 meses, la señora Lourdes manifestó que sí, que se mantuvo de pie para pedir justicia por ellos, “para de una manera honrarlos, sabiendo que no se iba a quedar impune su fallecimiento”.
Con la voz entrecortada, Lourdes Magdalena, la madre y esposa cariñosa, continuó con su relato desgarrador: “Me dio gusto porque ese tipo no va a volver a salir ni dañar a otras familias como lo hizo con nosotros”.
GRACIAS A DIOS
“Si yo me mantuve de pie, fue para honrarlos y le doy gracias a Dios por haberme ayudado a mantenerme de pie”, reiteró entre lagrimas Lourdes Magdalena, la señora, la mujer vulnerable a la que le rebataron toda esperanza; a la que le quitaron a su esposo y sobre todo, a su hijo Ricardo, el joven alegre, el alumno ejemplar, el amigo de todos en el colegio La Marina, en donde no se pudo graduar porque unas manos asesinas sepultaron sus sueños de vivir, de crecer, de ser alguien en la vida.
Un caso lastimoso que no se le desea nadie, como expresó la mamá de Ricardo… Pero ella seguirá de pie para honrar hoy, mañana y siempre a su esposo Felipe y a su querido hijo Ricardo, a quienes algún día volverá a ver fuera de este plano terrenal.
Con estas letras que escribimos con el corazón, y con este artículo, le reiteramos a doña Lourdes Magdalena nuestro profundo pesar, porque lo que le pasó a ella, lo sentimos todos, la sociedad toda. Ánimo señora y sepa que no está sola, muchos la estimamos y recordaremos siempre a su muchacho y a su esposo, con afecto y con amor.