Eduardo Valencia juró y perjuró que era inocente de las acusaciones que hacían en su contra los afectados por sus transas. Fue y lloró con periodistas como Carmen Aristegui, también con los de ADN40 y hasta con los de la revista Proceso, a quienes mintió, tergiversó la historia, se dijo perseguido y despojado por Edgar Veytia (¡todos le creyeron!), pero nunca les dieron voz a las víctimas de Valencia, jamás dieron a conocer la versión de los afectados; hoy, 15 años después, la verdad sale a relucir, el señor Valencia es un defraudador, el tiempo nos dio la razón, tal y como lo denunciamos en VALLARTA UNO.
Y es que de acuerdo con la sentencia definitiva que este día se dio a conocer, el Juzgado Primero de Primera Instancia del Ramo Penal con residencia en Tepic, Eduardo Valencia Castellanos fue declarado penalmente responsable, en calidad de autor material y directo, del delito de fraude específico en agravio de Faramarz Mahdavi, Jorge de Guzmán, Denay de Guzmán y Bárbara Conry.
Del caso, se sabe que desde el año 2005, Eduardo Valencia ofreció y contrató con las víctimas la adquisición de los departamentos identificados con los números 194,516,518 y 420, bajo la promesa de que dichos inmuebles serían entregados con acabados de lujo y características constructivas determinadas.
DEPTOS. DE MALA CALIDAD, VENDIDOS HASTA EN 618 MIL USD
Estos Lofts o departamentos fueron vendidos hasta en 618 mil dólares. Algunos compradores comenzaron a abonarles diferentes cantidades de dinero a Valencia Castellanos, incluso se presentaron pruebas de las transferencias bancarias durante el juicio.
Sin embargo, una vez que Eduardo Valencia recibió el dinero o parte de este, entregó las unidades construidas con materiales de calidad inferior, con defectos notorios, acabados pobres, instalaciones incompletas, mala mano de obra y especificaciones divergentes a las pactadas en el contrato; causando con ello un detrimento patrimonial director a los afectados.
Bajo esa tesitura, es claro que Eduardo Valencia se condujo de manera ventajosa para engañar a los compradores, al darles prácticamente gato por liebre; es decir, una conducta dolosa, ya que el hoy sentenciado intervino en la contratación onerosa, recibió el precio o parte de él, y entregó inmuebles diferentes a lo acordado, por lo que fue denunciado por las víctimas desde el 2011.
Por lo tanto, hoy, el sedicente empresario inmobiliario --que se ha vestido de víctima en repetidas ocasiones y que un día afirma que el exfiscal Edgar Veytia lo quería asesinar y quitarle su patrimonio, y al otro día culpa al ex alcalde de Bahía de Banderas, José Gómez y a su entonces directora de policía como quienes atentaron contra su vida mientras estaba en la cárcel—recibió una sentencia ejemplar.
CULPABLE
Hoy, Valencia Castellanos ya no tiene para dónde hacerse, porque, efectivamente, una jueza de Tepic lo encontró culpable de fraude especifico y lo sentenció a nueve años de prisión, de los cuales deberá tomarse en consideración el tiempo que Eduardo permaneció privado de su libertad por este mismo caso; que fue del 29 de noviembre del 2013 al 16 de enero del 2018, equivalente a cuatro años un mes y 18 días, es decir, tendrá que purgar una pena de cuatro años, 10 meses y 12 días.
Cabe precisar que dicha situación jurídica –lo indica claramente la juzgadora social—“no extingue ni modifica la condena que en esta sentencia se impone, sino únicamente la forma en que enfrentó el proceso, por lo que una vez que la presente resolución cause ejecutoria, deberá quedar a disposición de la autoridad para el debido cumplimiento de la pena privativa de libertad decretada en su contra”.
A lo anterior, hay que agregar que el reo deberá pagar la reparación del daño que ocasionó a cada comprador, quienes seguramente van a reservar su cuantificación líquida por la vía incidental.
Así las cosas, lo más grave para Eduardo Valencia está por venir, ya que hay otros casos similares que se ventilan en los juzgados de parte de otras personas que fueron defraudadas por el desarrollador tapatío.
Hay que recordar que en un principio había alrededor de 140 afectados por Eduardo Valencia por la compraventa de departamentos de mala calidad en Flamingos Acqua, y varios anhelan que se les haga justicia y que no por ser extranjeros algunos, se burlen de ellos y violen sus derechos.





