Nooo bueno, nos quedamos cortas, pues la letra de “plástica” le quedaría como anillo al dedo a la bella de noche, quien traía una mala copa de Padre y Señor nuestro. Todo sucedió en la cantina alternativa “CC Slaughters”, que está allá donde comienza el punto del no retorno para quienes buscan emociones fuertes, es decir, la zona Gay de Puerto Vallarta, sobre las calles Ignacio L Vallarta y Lázaro Cárdenas.
De nombre Casandra, la mujer se puso hasta las manitas, andaba como placa de tráiler… ¡haaaasta atrás!, que no supo la maldita hora en que perdió el tesoro más sagrado que hoy tenemos todas las chicas, sin importar la edad, o sea el preciado teléfono celular, por lo que se puso a gritar como Gloria Trevi en sus mejores tiempos la de doctor psiquiatra… “no estoy loca”, no estoy loca, no estoy loca, sólo estoy… desesperada” … “¡ayúdenme a buscar mi celular, pendejos!”, les gritó a los meseros.
Pasaba de la 1:50 de la madrugada cuando la dama del buen vestir se puso agresiva con el personal del bar gay y ni tardos ni perezosos, los meseros de inmediato le llamaron a la policía municipal antes de que la muchacha hiciera algo indebido.
Pero aquí viene lo bueno, pues ya en modo “transformes”, Casandra no se intimidó por la presencia de los policías municipales, quienes le pedían “amablemente” que se tranquilizara; pero ella los ignoró y solo cuando le pidieron una explicación de su agresiva conducta, respondió que había perdido su celular y que “los pendejos inservibles del bar, no le ayudaban a buscarlo”.
Andaba tan jarras la chica de 27 años, que no le importó faltarle al respeto a los cuicos, a quienes insultó y además amenazó con llamar a su “primo” Peso Pluma para que fuera por ella y que “rápido la soltarían” “porque todos eran unos pinches corruptos”.
De inmediato, alguien dijo despacito para que no lo escucharan… “a esta le salió lo Lady Peso Pluma”.
Al no prestarse al diálogo, los genízaros se llevaron directo y sin hacer escala a Casandra a los separos municipales para que durmiera calientita y se le bajara la peda… o si quería, que le llamara a su poderoso “primo” Peso Pluma, cosa que efectivamente no sucedió.

