Camino a sus casas, en el recorrido diario que realizan miles de tapatíos por la avenida López Mateos, rumbo a Tlajomulco de Zúñiga, hacia donde crece la mancha urbana, los espectaculares de nuevos desarrollos inmobiliarios se superponen.
A la altura de Las Fuentes puede verse el de Provenza Residencial “escrituración inmediata”. Una de las empresas señaladas por el Departamento del Tesoro del Gobierno de Estados Unidos de pertenecer a los hijos del narcotraficante Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”.
Ya en Tlajomulco, pasando El Palomar y la planta de Solectron, del lado izquierdo se puede ver -con un centro comercial del mismo nombre a un lado- Provenza Residencial, en el 5555 de López Mateos Sur.
Aunque las ventas de los terrenos parecen seguir con normalidad, el centro comercial aparenta estar abandonado. Muchos de los locales se mantienen cerrados.
La semana pasada el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió nuevamente una alerta con respecto a los negocios de Esparragoza Moreno y su familia y congeló cuentas vinculadas a empresas sinaloenses de “El Azul”.
Lo mismo hizo el año pasado con sus negocios de Jalisco, entre los que está Provenza Residencial y el Parque Industrial La Tijera, operados por las empresas Grupo Cinjab, S.A. de C.V. y Grupo Impergoza, S.A. de C.V.
Se señalaron negocios como El Baño María, Hacienda Las Limas, Pronto Shoes, entre otros, como parte de los que pertenecían a los hijos de Rafael Caro Quintero.
Dos meses después de este anuncio, Rafael Caro Quintero fue liberado del penal de Puente Grande en Jalisco.
El Gobierno de Estados Unidos señaló la ineficiencia del Gobierno mexicano y Rafael Caro Quintero pasó a ser el primero en la lista de los más buscados de la DEA.
De la alta sociedad

Como el caso de Héctor Caro Elenes, hijo de “El Caro” Quintero, también señalado por el Departamento del Tesoro y que es campeón ecuestre y representó a México durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 en la disciplina de equitación.
Mientras tanto el gobierno del vecino del norte pone la cara dura ante la incompetencia que huele a complicidad de la autoridad mexicana:
“Continuaremos señalando a las compañías e individuos que apoyen las redes de Esparragoza Moreno, su socio criminal Rafael Caro Quintero, y otros líderes del Cártel de Sinaloa.
“Tomaremos las acciones necesarias para proteger el sistema financiero de Estados Unidos de sus ganancias ilícitas y nos aseguraremos de que sus intentos de evadir las sanciones no tengan éxito”, señaló en el comunicado del jueves 22 de agosto el director de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), Adam J. Szubin.
De julio de 2012 a la fecha, la OFAC (que forma parte del Departamento del Tesoro del Gobierno de Estados Unidos) ha emprendido seis diferentes acciones contra las empresas vinculadas a los Caro Quintero (una) y a Esparragoza Moreno (cinco).
La mayoría de las empresas están establecidas en Sinaloa, pero varios de los negocios de ambos capos operan en Guadalajara.
Mediante estas acciones, la autoridad estadounidense busca debilitar los negocios de los narcotraficantes y prohíbe a las empresas estadounidenses tener tratos comerciales con cualquiera de las compañías señaladas.
Pero en Jalisco el combate al lavado de dinero es asignatura pendiente. La actuación de autoridades fedatarias y permisionarias en el establecimiento y desarrollo de los negocios de blanqueo de fondos de grupos criminales, pone en entredicho su credibilidad y razón de existir.
Ex secretario de Turismo es ligado a lavado
El exsecretario de Turismo de Jalisco, Jesús Gallegos Álvarez, asesinado el pasado 9 de marzo en la colonia Colinas de San Javier en Zapopan y posteriormente ligado por la Fiscalía General del Estado al narcotráfico, también formó parte de una red de lavado de dinero.
Cuya liga final son los capos Rafael Caro Quintero y Juan José Esparragoza “El Azul”.
Previo a su muerte, el funcionario abatido solo residió un par de semanas en Zapopan en un lujoso departamento ubicado en la zona de Andares, que fue de su propiedad.
Antes vivió más de seis años en una lujosa mansión en Texas rodeado de un bosque y lago artificial que compartía terreno con uno de sus ambiciosos proyectos inmobiliarios, el fraccionamiento “Woodlands”.
Gallegos Álvarez había migrado a Estados Unidos con su familia por motivos de seguridad, informó la autoridad jalisciense en las primeras indagatorias.
El edificio Torre de Hierro era una de sus tantas propiedades.
En sociedad con su suegro, Agustín Espinosa Ron, lograron construir más de una decena de edificios en Zapopan, Guadalajara y Puerto Vallarta.
Una de las ligas con el crimen es su suegro, Agustín Espinoza Ron.
Agustín Espinoza Ron aparece como “apoderado general judicial para pleitos y cobranzas, actos de administración y de dominio limitado” de la empresa Grupo Fracsa S.A de C.V.
Empresa encargada de la construcción de uno de los fraccionamientos y señalada por las autoridades estadounidenses como parte de la red de negocios de Caro Quintero.
El Departamento del Tesoro también señaló que el Fraccionamiento Provenza era parte de los negocios de la familia Esparragoza Gastelúm.





