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Jueves, 24 Febrero 2022 16:56

Riesgos sanitarios e inseguridad vial para turistas de cruceros en instalaciones del recinto portuario Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

Por años, prestadores de servicios turísticos y empresarios pidieron la modernización del recinto portuario de Vallarta, pero hoy que por fin se logró una importante inversión para transformar el puerto vallartense con el denominado “Puerto Mágico”, las instalaciones son subutilizadas por una política que pareciera estar encaminada a ahuyentar las inversiones y en relegar a segundo plano la nueva infraestructura que ya se tiene en ese punto de este destino turístico del pacífico mexicano.

Puerto Vallarta posee una de las terminales marítimas con vocación turística más importantes del país; el desarrollo que ha experimentado en los últimos años es digno de admirarse, pero cuando arriban los grandes cruceros procedentes de Estados Unidos, es triste ver cómo las autoridades de la llamada Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) no aprovechan lo que ya existe para brindar un servicio de primer mundo a los pasajeros de las líneas navieras.

Tras un reporte que recibimos de parte de prestadores de servicios turísticos, en el sentido de que la nueva Administración del Sistema Portuario estaba generando un tremendo caos y que ponía en riesgos, no solo sanitarios, sino también de seguridad a los turistas, decidimos acudir la mañana del miércoles a la terminal marítima.

Y en efecto, nos percatamos de que algo anda mal, de que alguien está fallando y de que el desorden que se genera cuando llegan los barcos, puede desencadenar no solo accidentes, sino también muertes por la negligencia de las autoridades.

De hecho, pudimos observar que los pasajeros son sacados por dos puertas que dan directamente a la estrecha banqueta que da a la avenida principal de Puerto Vallarta, a la Francisco Median Ascencio, donde camiones urbanos y automóviles circulan a exceso de velocidad sin que nadie ponga un alto.

Una de las puertas es la que está cerca del muelle tres, cuyo pasillo está muy pegado a la rampa de entrada de vehículos del Banco del Ejército; mientras que otro de los andadores, se ubica en el muelle número dos y también tiene salida a la avenida Francisco Medina Ascencio.

En la calle, es decir en la vía pública, no hay un solo agente de tránsito, ni personal de la Administración Portuaria que cuide a los transeúntes, es decir, a los pasajeros que se dirigen principalmente al sur y otros caminan hacía los centros comerciales como Sams Club, Galerías Vallarta y otros puntos.

Por alguna razón que no entendemos, las autoridades de la ASIPONA no utilizan las modernas instalaciones de “Puerto Mágico” para sacar por ahí, donde hay banquetas amplias y suficiente espacio, a los cientos de turistas que descienden de los buques navieros.

Sin embargo, ponen un tianguis de artesanías y todo tipo de productos, incluidos el de bebidas alcohólicas, pegado a la escalera de descenso del crucero que llega al muelle dos, donde un alegre mariachi entona canciones mexicanas.

Lo mismo sucede en el muelle tres, donde a escasos metros del barco instalaron otro tianguis que vende mercancías varias a los cruceristas, cuando podrían estar debidamente establecidos en puntos estratégicos que no representen riesgos, ni sanitarios, ni de seguridad, a los pasajeros ni a nadie.

Por otra parte, se puede observar asimismo cómo no hay ningún tipo de control para los autobuses de las agencias de viajes y tour operadores que entran al recinto a recoger a los turistas, toda vez que ahí impera la ley de la selva, el más grande se come al más chico (en este caso, el más gandalla le come el mandado a los otros); y por si esto fuera poco, la autoridad permite el acceso a pipas que cargan hasta 42 mil litros de combustible en el momento mismo que los camiones de turismo levantan pasaje, como lo revelamos en un video por separado y que se difunde en VALLARTA UNO en su fan page.

“Cualquier día, Dios no quiera, va a ocurrir un accidente de grandes proporciones si una de estas pipas se incendia o tiene un percance con uno de los autobuses”, comenta un prestador de servicios que se lamenta del desorden que se vive los días de barco.

¿Quién es el responsable de todo esto?... Pregunta y solo desaprueba con la cabeza y apunta hacía el interior del recinto, por lo que en otro artículo vamos a plasmar lo que investigamos al respecto para que las autoridades del sector tomen cartas en el asunto.

 

 

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