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Lunes, 07 Noviembre 2022 01:28

Senador de Morena vino a promocionar a Monreal y le cuestionan honestidad por defender casos de corrupción en PV Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

Alejandro Rojas Díaz Durán, senador suplente de Morena y consejero político del actual presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en el senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, ofreció ayer domingo una conferencia en el restaurante Los Alcatraces de Nuevo Vallarta, donde habló de reconciliación, pero el tiro le salió por la culata, al ser cuestionado por el hotelero Alexander James Andriadis Killen, quien le reprochó el por qué hablaba de honestidad si siempre ha protegido las prácticas corruptas de su cuñado aquí, el abogado Eduardo Diez de Bonilla.

No le fue nada bien a Díaz Durán durante su estancia en Nuevo Vallarta y Puerto Vallarta, ya que fue perseguido por la sombra de los fraudes que ha cometido aquí su cuñado, quien siempre presumió de sus influencias por ser cercano al senador morenista.

Si la intención era promover la política de “reconciliación del país” que abandera como causa política el otro senador, Ricardo Monreal, esta no tuvo éxito, ya que Alejandro Rojas no contaba con que en el restaurante se aparecería una de las víctimas de su cuñado para reclamarle el por qué incluso lo ha ayudado a salir de la cárcel.

Alejandro Díaz Durán fue captado ayer visitando a su cuñado en Puerto Vallarta, ya que el automóvil que lo transportaba se quedó aparcado en la calle Francisco I Madero número 435 de la colonia Emiliano Zapata, donde Diez de Bonilla tiene su casa y oficinas.

EL FONDO

El reclamo que le hicieron al senador suplente de Morena, tiene qué ver con el caso del hotel Guirnalda del Río que se ubica en la calle Aquiles Serdán de la colonia Emiliano Zapata, donde sus propietarios, Diego Agustín Bedini y Alexander James Andriadis Killen, fueron demandados con artimañas por el ex dueño del restaurante Lebistro, Humberto Esparza y cuyo abogado, Eduardo Diez de Bonilla (cuñado del senador), les hizo la vida imposible en presunta complicidad con la entonces titular del juzgado cuarto de lo civil, Yadira Saracco.

Sin embargo, hace casi un año, el cuñado de Díaz Durán fue lanzado de manera vergonzosa de dicho inmueble que habían despojado, en complicidad con Humberto Esparza, antiguo dueño del restaurante Lebistro y su pareja, Roberto Cuevas Cabrera a sus verdaderos dueños, Alexander James Andriadis Killen y Diego Agustín Bedini, donde hoy opera precisamente el hotel Guirnalda del Río.

 

No obstante, en venganza, Diez de Bonilla y sus secuaces arrasaron con todas las cosas de valor que estaban dentro de la casa, robo que hasta hoy sigue impune.

EL PARENTESCO… Y LOS FRAUDES

Lo más grave de todo, es que Díaz Durán fue involucrado en transacciones nada claras que afectaron a la empresa Aeroméxico hace unos años, ya que se presume que entre 2012 y 2013, Eduardo Diez de Bonilla y su familia –involucradas su mamá Yolanda Aguilar y su hermana—se ostentaban como dueños de una franquicia de Aeroméxico, de hecho, hay trascendidos de que el propio Bonilla presumía ser accionista de la aerolínea y vendía boletos al 50 o 60 por ciento menos de su valor, que era un descuento que la otorgaba la IATA por ser dueño de la empresa de aviación, pero en realidad estaban vendiendo con la información presuntamente robada.

En este enredo, sale a relucir el nombre del ex director de turismo de la Ciudad de México, Alejandro Rojas Díaz Durán –cuñado a la postre de Eduardo Diez de Bonilla--, ya que se presume que a la sombra de este influyente político, triangulaban grandes cantidades de dinero entre Diez de Bonilla y un sujeto de nombre Ricardo Ernesto Almidón, para supuestamente blanquear fondos obtenidos mediante contratos que la dirección de turismo le otorgaba –a través de la firma Asistencia en Viaje SA de CV--, pero ya cuando el secretario era el ex presidente de la Asociación de Hoteles y hoy secretario de turismo federal, Miguel Torruco Márquez.

En este contexto, al parecer usaban de fachada la agencia de Aeroméxico que Diez de Bonilla presumía como suya, para transferir dinero de contratos públicos de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México y retornarlos a otras cuentas.

El 23 de enero del año 2013, por ejemplo, Alejandro Rojas transfirió un millón de pesos a la cuenta de la mamá de Eduardo Diez de Bonilla, Yolanda Aguilar, su suegra, por conducto de una de las personas de confianza en ese entonces de Bonilla, cuenta bancaria registrada en HSBC.

La cuenta de retiro del dinero que envió Alejandro Rojas estaba a nombre de Ricardo Ernesto Almirón, el mismo que obtenía contratos por miles de pesos en la secretaría de turismo de la Ciudad de México.

Alejandro Rojas Díaz Durán, actualmente es consejero de Morena y senador suplente, trabajó como secretario de turismo de la capital del país del 2008 al 2012 en tiempos en que el regente de la Ciudad de México era el perredista Miguel Ángel Mancera Espinosa, hoy senador de la República.

EXHIBEN SU RIQUEZA

De acuerdo con la columna “Los Protagonistas, periodismo con perspectiva de género” que está en el link https://billieparkernoticias.com/revelan-riqueza-de-alejandro-diaz-duran/ “documentos del Registro Público de la Propiedad y de Comercio de la Ciudad de México revelan la riqueza del ex aspirante a la presidencia de MORENA, Alejandro Rojas Díaz Durán.

Investigaciones periodísticas de medios nacionales exhibieron los bienes adquiridos por Díaz Durán a menores precios, mismos que se dispararon después de trasladarse al haber patrimonial de su esposa, Cecilia Diez de Bonilla. https://www.sdpnoticias.com/columnas/austeridad-de-lujo-los-regalos-de-alejandro-rojas-diaz-duran.html

Según la inscripción del folio real bajo el concepto de donación, Díaz Durán registró un inmueble valuado de forma catastral por 1 millón 836 mil pesos ubicados en la Calle Paseo de San Francisco, número 103, Fraccionamiento Villas de San Francisco en la alcaldía Coyoacán. En beneficio de Diez de Bonilla, su esposa, el valor comercial junto con adecuaciones en plusvalía se disparó hasta poco más de 12 millones de pesos, siendo que el promedio de venta de casas similares en la zona está entre 10 y 25 millones de pesos.

Desde 2004, la casa del Fraccionamiento Villas de San Francisco fue en la que tanto Díaz Durán como su esposa declararon vivir, aun cuando ella entró a trabajar en la Policía Bancaria e Industrial.

Sin embargo, 16 años más tarde se hicieron de tres propiedades más en la misma calle Paseo de San Francisco, dentro del Fraccionamiento Villas de San Francisco; en el que son propietarios de los inmuebles con el número 65, 99, 103 y 107
Según los documentos.

El origen de una de las casas se remonta al 18 de mayo de 1992, cuando la madre de Díaz Durán, María de los Ángeles Álvarez González de Díaz Muñoz, compró la casa número 103 mediante un crédito hipotecario a 7 años de Banamex, a un precio de 250 millones de viejos pesos. Apenas en 3 años, en julio de 1995, su hijo aparece como comprador. Es hasta el 23 de octubre de 2013 que la casa es donada a su esposa Cecilia Diez.

Un año después, el 25 de febrero de 2014, Alejandro Rojas adquiere de Rafael Juan Rosales Gómez el inmueble con el número 99 del Fraccionamiento Villas de San Francisco, valuado en 5.3 millones de pesos.

En el desarrollo político de su carrera, hacia 2015 Ricardo Monreal le hizo una invitación para ser el coordinador de estrategia electoral y proyecto de gobierno en la ex delegación Cuauhtémoc. Con aquella final responsabilidad entra de lleno al Movimiento de Regeneración Nacional después de haberse formado en las filas del PRI, después en el PRD y finalmente, en MORENA.

Según la suma en valor catastral de aquellos bienes, serían cerca de 16 millones de pesos que la pareja tiene invertida en propiedades. Si el cálculo se hiciera tomando en cuenta el valor comercial, según la cantidad más baja en que se vende una casa dentro de aquel fraccionamiento que son 10 millones de pesos, la acumulación patrimonial tan sólo en inmuebles alcanzaría los 40 millones de pesos.

Rojas Díaz Durán también posee automóviles de lujo, ya que cuentan con seis vehículos que suman cerca de 1.7 millones de pesos.

Los gustos son lejanos al típico Tsuru en el que López Obrador les mostró que la vida podía recorrerse. El matrimonio tiene una camioneta Audi Q3 blanca, modelo 2018, con un valor de mercado que rebasa los 600 mil pesos, así como un Mercedes-Benz, modelo GLA, color rojo, modelo 2017, que asciende a 370 mil según el valor de este año”.

 

 

 

 

 

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