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Lunes, 04 Marzo 2019 08:06

La otra historia de Yaz, la adolescente ‘secuestrada’ y enganchada en la 5 de Diciembre

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Por Gerardo Sandoval Ortiz

El jueves de la semana pasada se reportó una fuerte movilización policiaca en una esquina contigua a la ETI 3. Los policías lograron el rescate de una menor y el trascendido inmediato fue que sus secuestradores, la violaron por varios días y planeaban iniciarla en negocio de la trata de blancas.

Soltar a bocajarro lo anterior ofende e indigna. De eso no hay duda.

Pero luego se supo de la tortuosa y tormentosa vida de la infante. Algún vecino contó detalles de las vivencias de la menor que le constó ver.

La víctima rescatada de una finca ahí en contra esquina de la ETI 3, de apenas 15 años de edad, es hija de un ciudadano estadunidense y una madre mexicana ya separados. La menor sufrió maltrato de la madrastra y escapó del hogar paterno. La madrastra también, maltrataba a sus medios hermanos gemelos. Ya en la calle, un vivales de nombre Hugo la enganchó con la invitación quedarse a dormir en su casa en momentos que la niña no tenía techo para pernoctar.

Cuando la menor aceptó la invitación de ir a dormir en casa de Hugo, en el hecho, técnicamente ahí ocurre el secuestro. Pero si se considera como base y origen, el desenlace se originó cuando la menor escapó de su casa. Luego, el descomedido individuo la enganchó y es en ese momento cuando la rescatan.

Bien, primero es menester aclarar que no intentamos reconstruir la crudeza del caso narrado en breve arriba. Sin embargo, se trata de una historia real que desafortunadamente se repite con preocupante cotidianidad en Puerto Vallarta. Es consecuencia del tren y modo de vida elegido por jovencita, víctimas sí, pero en principio de sus propios padres.

Cuando escuchamos este fin de semana citas de este caso nos quedamos con la idea de haberse dado el enganche de una jovencita para principiarle en el infierno que suponemos es para cualquier jovencita de la trata de blanca. “La violaron durante tres días los tres…”, nos dijeron. Que tres sujetos la habían mantenido en cautiverio y se proponían iniciarle en lucroso negocio de la prostitución. Eso es la trata de blanca, prostituir a una dama.

El destino lucha contra la mala fama de ser un edén en jauja para el  negocio de la trata de blanca. Es una fama negativa y también engañosa. Oscuros intereses procuran endilgarle esa etiqueta. Se le atribuye al destino ser un municipio con alertas por feminicidios. Ocurren? Sin duda han ocurrido peor no de una frecuencia como para ser merecedores de ese estigma.

Sin ir a la meticulosidad de las cifras, a Puerto Vallarta lo colocaron en la atención por haber registrado la repentina desaparición de una damita de nombre Erika Cueto. Su registro indica que fue a mediados de noviembre de 2014. Un mes más tarde, el 15 de enero del 2015 se suscitó el infame caso del regidor Humberto Gómez Arévalo. Fue en la negra etapa del gobernó de Ramón “el mochilas” Guerrero Martínez. En octubre del siguiente año, se sumó a las estadísticas la joven abogada, Mirian Almanza Cruz.

Cuando “el mochilas” gobernó la ciudad se palpó el miedo de los vallartenses. Además de las damas ya citadas, se denunció la desaparición, forzada, pacífica o violenta de Guillermo Chávez Fuentes, Aldo Vinicio Araiza, Federico Tobares, Aura Celia Cruz Romero, Efrén Contreras. Muchos otros. En una marcha para exigir se investigue y localice a los desparecidos, una cartulina situó la cifra de 20 desparecidos.

Nosotros estamos seguros que la cantidad de desaparecidas es mucho mayor a los 20 de aquella cartulina de amigos y familiares de la abogada Miriam Almanza. Si se hurga en el campo de las familias víctimas de la delincuencia organizada, brotarían por decenas muchos otros nombres. Hoy no es ese nuestro tema.

Pero no nos apartemos del tema. El estigma que se le trata de imponer a Puerto Vallarta es la de ser una ciudad donde los feminicidios están a la orden del día y que la trata de blancas es cosa de todos los días.

Es probable que el homicidio de Daniela, una joven mamá hallada semienterrada en un paraje frente a la planta de tratamiento del Seapal, por el camino de entrada al local Hacienda Montecristo. Fue en febrero del año pasado. El autor de tan monstruoso fue su pareja sentimental. Hubo otros dos detenidos, tres en total. El caso quedó resuelto en cuestión de meses.

¿Fue un feminicidio? Para algunos quizá sí, aunque para las autoridades es fue una víctima más de la violencia intrafamiliar.

Por ahí hace algunos años ocurrió el crimen de una jovencita en un descanso de un andador que entre las casas de la colonia El Cerro lleva a un mirador. Fue a principios de diciembre de 2015. El victimario fue un sujeto identificado como novio o ex novio.

En una ciudad con un ritmo de intensa vida recreativa, donde la onda es la diversión nocturna donde lo menos que se consume es el alcohol, nada de extraordinario es el registro de sucesos violentos. Tampoco se va a tolera una escalada más allá de las estadísticas y a cada suceso, habrá de exigírsele a la Fiscalía del Estado ir afondo en sus investigaciones. A la autoridad local y a su policía  emplazarle cumpla con lo suyo, la prevención del delito.

¿Y en el reparto de culpas y responsabilidades, toca todo a las autoridades? La repuesta sin duda es no a la anterior interrogante.

En particular nos llamó la atención un agónico llamado público de familiares de tres niñas de una colonia allá en lo más lejano de El Pitillal. Salieron de casa y no regresaron en el día no en la noche. Las hallaron al siguiente día. Tenían edades las tres de diez o doce años. Pidieron permiso y se les negó. Pero escaparon del hogar familiar. De alguna forma hallaron todas las facilidades.

Ya se expuso algunos casos que anidan en la mente la reputación de una mala ciudad y ganarse la reputación de ciudad enemistosa de la mujer.

Sin embargo, las encuestas o estudios de percepción recogidos por los propios vallartenses le atribuyen a Puerto Vallarta año tras año ser una de las ciudades más seguras del país. En la percepción de la ciudadanía, somos parte del top tres de las ciudades más seguras del país. Eso opinan en las calles no parece ser exagerado. Pese a esos brotes ocurridos en los últimos fines de semana, todavía se puede salir a divertirse de noche sin titiritar de miedo.

Ahora, y lo dejamos a manera de conclusión, hemos considerado al final traer a la memoria lo ocurrido el año pasado más o menos por estas fechas. Parece coincidencia y tal vez lo sea. A la víspera del periodo vacacional de Semana Santa se soltó el rumor de un auto rojo tripulado por “robachicos”. Bueno, en un determinado momento, esos del carro rojo habían secuestrado quien sabe cuántos niños.  Hubo quejas de haber cometido sus fechorías en diversas colonias y hasta en la misma hora. Hubo fotos de placas. Una familia, ellos si temerosos, recurrieron a la autoridad literalmente clamando protección. Estaban de vacaciones y dejaron su vehículo en el estacionamiento de Soriana, casi frente a la API. Estamos seguros que esa familia tenía miedo a ser linchada por una turba creyéndolos ser “robachicos”. Así ha ocurrido en muchos casos y en días recientes.

¿Pero, cual coincidencia? Aquella fantasmal psicosis construida por la falsa historia del auto rojo ocurrió previo a la Semana Santa. Los amigos turisteros siempre han creído que la competencia que un destino turístico no estima en tretas para para quitarle turistas a la competencia y ellos ganar turistas. No nos consta ni tenemos evidencias de que a Puerto Vallarta se la han aplicado. Los turisteros nos juran que sí.

 

Revolcadero

 

Cuando se estrenó como Procurador Social del municipio, allá en noviembre del año pasado, Julio Cesar González Ortiz presumió resolver siete de cada diez casos que caían a su escritorio. En diciembre recibió en su despacho municipal el caso de dos locatarios de la Isla del Cuale. Pero hizo a un lado su responsabilidad de autoridad conciliatoria y se convirtió en represente de juicio judicial en que derivó el litigio interlocatarios. Es decir, el muchacho se fue por los dos carriles, aceptó ser juez y parte en perjuicio de una señora de edad, miembro de una étnica y madre de cuatro hijas menores de edad y un hijo discapacitado. Vimos dos videos y constatamos como el cliente del Procurador Social agrede con plena impunidad y absoluta ventaja numerosa. Es la cobarde agresión del “señor Alquisiras” y su familia contra una señora. Son locatarios dedicados a las ventas de artesanías. “El señor Alquisiras” no quiere competencia. ¿Pues qué diablos de funcionarios contrató el presidente municipal Arturo Dávalos Peña? Vaya monstruo adoptado por hijo propio que por sobrinos creó doña Juana Ortiz Armenta. Vamos a estar atentos al desenlace de la carpeta judicial y también de las conclusiones y eventual recomendación que dicte la Comisión Estatal de derechos Humanos. Lo del primo del finado Agustín Gerardo Ortiz va más allá de un abuso de autoridad. Conste, nosotros tenemos bien claro en nuestra memoria aquellas penurias de la tíamamá de Julio, cuando iba a Tribuna de la Bahía por un poco de ayuda por el despojo que contra ella se cometía de un local en el río Cuale.****** Como que ya se les está haciendo bolas el engrudo al equipo del ingeniero Javier Rojas los problemas en el Seapal. O para ser más claros; ya son cosa de todos los días les revienten las tuberías del agua o del drenaje. Y luego que su equipo de comunicación se mueve como tortuga vieja, como el caso de ayer que debieron pasar varias horas para informar para habilitar un plan de informar a conductores que de Ixtapa iban hacia el centro y sur de la ciudad. Bueno, hasta el alcalde Arturo Dávalos y el secretario general del Ayuntamiento se sintieron obligados a ir y echarle la mano a los señores del Seapal. Ya se sabe que la vida útil de la tubería se cumplió y pues entonces a sustituir a la de ya que de gota en gota en cada fuga se van a gastar los 500 millones que se necesitan. Porque bara bara, no está el agua. Un recibo promedio de un usuario doméstico, vecino de un edificio y casa Infonavit, ronda los 400 pesos bimensuales. Y pues sí, como suele quejarse con cierta frecuencia el profe Lepe Fischer, el agua es muy cara, muy clara en Puerto Vallarta. Va a la par con el recibo de la CFE. ****** La noche del domingo fuimos enterados del fallecimiento de un personaje que nos honró con su amistad. Murió Kiko Guerra. Ya por varios se batía en una lucha personal contra una enfermedad de la que ya descansa. No creemos sea fácil para sus hijos, para el amigo Robertito como de aprecio decíamos a uno de sus hijos,  Yessy y hermanos asimilar la pérdida. Nosotros nos vamos aquedar con esas muchas jornadas con el amigo Kiko Guerra. Un abrazo solidario a Roberto y su familia.

 

 

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