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Jueves, 11 Noviembre 2021 01:35

Vergonzoso, lanzan al abogado Diez de Bonilla de Guirnalda del Río; en represalia, se roban muebles, aparatos y hasta tinacos Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

La justicia tarda, pero llega, y esto fue lo que sucedió la tarde del miércoles en una finca de la calle Aquiles Serdán número 357 de la colonia Emiliano Zapata, donde el abogado Eduardo Diez de Bonilla y cómplices –léase Humberto Esparza, antiguo dueño del restaurante Lebistro y su pareja, Roberto Cuevas Cabrera—habían despojado de parte del inmueble a sus verdaderos propietarios, Alexander James Andriadis Killen y Diego Agustín Bedini, quienes tienen en operación el hotel Guirnalda del Río.

Fue una tarde vergonzosa para el abogado Eduardo Diez de Bonilla, a quien no le quedó de otra que entregar el bien inmueble a sus dueños, pese a una serie de acciones leguleyas que implementó durante varios meses para evitar la restitución de una parte de la casa Guirnalda del Río, de la que se apropió de forma ilegal.

VACIARON LA CASA

Sin embargo, Diez de Bonilla y sus secuaces arrasaron con todas las cosas de valor que estaban dentro de la finca, la que además entregaron con daños en pisos, paredes, pintura, ventanas, puertas etc.

De acuerdo con los afectados, los trabajadores de Diez de Bonilla se robaron un transformador, 11 aires acondicionados, un calentador de agua para alberca; dos boilers grandes, un tanque de gas estacionario, nueve cajas de seguridad; tres 3 biombos con valor de más de cuatro mil dólares cada uno; tres roperos, un sistema de purificación e hidroneumático: dos tinacos grandes, una estufa nueva, un horno nuevo, todos los estantes de lavandería, un mueble grande del estacionamiento; 11 candiles, 10 bases para televisión, siete cámaras de seguridad, 11 ventiladores; candelabros de pared, columnas y estatuas de cantera,  espejos de baños, cuatro routers de Internet y hasta puertas y ventanas de aluminio, entre otras cosas.

Con sentimientos encontrados, por un lado, contentos por recuperar su inmueble, pero tristes por todo lo hurtado, Diego Bedini y Alexander James dijeron que el siguiente paso es denunciar el robo, porque fueron muchas cosas de valor las que sustrajeron, sin contar con innumerables daños a la finca.

EL ANTECEDENTE

La finca fue propiedad de Humberto Esparza, pero este le vendió una parte de la misma a Diego Bedini y Alexander James, pero después, en un acto que se presume ilegal (Por este fraude Humberto Esparza fue detenido y ahorita está en prisión domiciliaria), volvió a vender el mismo inmueble a su abogado, en este caso a Eduardo Diez de Bonilla, quien amparado en “sus buenas” relaciones dentro del sistema de justicia en Jalisco, impidió que se le restituyera la casa a sus dueños --pese a que ellos ganaron un amparo para que les devolvieran la propiedad--; al grado tal, que la entonces juez cuarto de lo civil, Yadira García Saraco, llevó a cabo un proceso viciado para afectar a los verdaderos propietarios, es decir, a Bedini y Alexander; incluso, la juez fue sancionada por el Consejo de la Judicatura por este asunto.

El supuesto poder de Eduardo Diez de Bonilla dentro del sistema judicial, se evidenció cuando un juez de distrito ordenó la restitución del inmueble a Diego Bedini y Alexander James, pero todos los jueces civiles de Puerto Vallarta se negaron a realizar la entrega de la finca, pues se excusaron con burdos pretextos legaloides.

LA VERGÜENZA… ANTE UNA ORDEN INOBJETABLE

 

Sin embargo, el pasado 05 de noviembre, el juez especializado en Control del Sistema Penal Acusatorio y Adversarial del VIII Distrito, Luis Ignacio Ceja Arias, resolvió y fijó fecha para que ayer miércoles 10 de noviembre, el Ministerio Público entregara la casa que ocupaba Diez de Bonilla, a sus dueños.

La diligencia se realizó poco después de las 12:00 horas, cuando la Agente del Ministerio Público, Blanca Zarco se presentó, auxiliada con la fuerza pública, para pedir a los ocupantes de la finca que tenían que abandonarla por mandato judicial.

En este contexto, cabe decir que fue vergonzoso ver adentro de la casa a Eduardo Diez de Bonilla acompañado de dos empleados y un perito sin identificación, saliendo a regañadientes. De hecho, minutos más tarde el abogado fue visto en la parada de camiones que van al municipio de Cabo Corrientes, con una bolsa llena de documentos en la mano que supuestamente habría sustraído de la casa Guirnalda del Río; como que esperaba un camión que lo llevara a otra casa que tiene allá por Las Juntas y Los Veranos, donde se presume podría estar parte de lo robado en la finca en comento.

FIRMAS APÓCRIFAS

Antes, en una acción desesperada –y quizás para impedir la entrega de la casa--, Eduardo Diez de Bonilla habría usado al socio de Humberto Esparza, a Roberto Adolfo Cuevas Cabrera, para que el mismo 05 de noviembre demandara Diego Bedini y a Alexander James por la rescisión del “contrato de arrendamiento” y el pago de más de 67 mil dólares americanos y 680 mil pesos mexicanos, por concepto de “omisiones” al contrato y “rentas atrasadas”.

El documento de demanda fue firmado supuestamente por Roberto Cuevas, pero a simple vista solo se ve un garabato y dos huellas dactilares del pulgar derecho e izquierdo, apenas perceptibles, por lo que se presumen apócrifas, como se pueden ver en las fotografías.

De hecho, antes, el 05 de julio de este año, el secretario en funciones del Juzgado Cuarto de lo Civil, Adrián Zárate Córdova, requirió a Roberto Cuevas para que en el término de tres días compareciera a ratificar el escrito de cuenta, “con la finalidad de obtener certeza jurídica de que la firma que calza el escrito corresponde a la del puño y letra del C. Roberto Adolfo Cuevas Cabrera, ya que del análisis del escrito, se advierten notorias y visibles discrepancias, entre la firma que calza el escrito de cuenta, con relación a las firmas que aparecen en el fundatorio de la acción, sin que pase desapercibido la impresión de huellas dactilares”.

Con lo anterior, se demostraba que la firma de Roberto Cuevas era falsa, así como probablemente sus huellas dactilares; es decir, una dilación más del abogado Diez de Bonilla, quien, por ahora, perdió el caso por obvias razones.

LA PESADILLA AÚN NO TERMINA

No obstante, tendrá que enfrentar y combatir la denuncia que le espera por robo, ya que él era el responsable de cuidar las cosas que estaban dentro de la casa Guirnalda del Mar por ser su ocupante.

La pesadilla para Alexander James y Diego Bedini todavía no termina, pues en la finca que ocupa el hotel Guirnalda del Río, Eduardo Diez de Bonilla se las arregló para rentar un negocio denominado café Xoco Diva que tiene un pasillo de acceso que también conduce al hotel, además de una ventana que abrieron en la pared y que da a la propiedad de los hoy afectados, a quienes amenazan para que no tapen el hoyo.

En un video por separado que subimos a la fan page de VALLARTA UNO, se puede observar a un sujeto con aspecto de extranjero destruyendo parte del ventanal, en una clara provocación a quienes lograron recuperar su patrimonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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