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Martes, 17 Octubre 2023 18:37

Una semana de terror, angustia y desesperación; los testimonios… y las secuelas del huracán “Lidia” Destacado

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Por Samantha Messina

Hoy, hace exactamente siete días, los vallartenses nos levantamos con la incertidumbre de los daños que habría dejado el poderoso huracán “Lidia” –que llegó al nivel 4 en la escala Saffir-Simpson-- y que hasta ahora desconocemos en su totalidad. A las 15:00 horas del pasado martes, la ciudad ya era un caos al suspenderse el servicio de transporte público y por la prisa de todos por llegar a casa antes de la hora de impacto del meteoro, programada entre las 18:00 y las 20:00 horas.

La desesperación hizo presa de miles de personas que no alcanzaron un transporte para resguardarse en sus domicilios, ya que las rutas troncales estaban totalmente paradas por órdenes del gobierno municipal.

Ese martes que pasará a la historia de los desastres naturales, “Lidia” tocó tierra con vientos sostenidos de 225 kilómetros por hora. Las ráfagas de viento eran tan fuertes, que mucha gente entró en pánico, ya que de inmediato se fue la energía eléctrica y por ende las comunicaciones se cortaron de tajo, no había teléfono, internet ni nada con qué contactar a los familiares o a las autoridades.

“Lidia” dejó bloqueos en vías y corte de servicios eléctrico, potable y de internet que hasta el día de hoy siguen faltando en algunas colonias. Todavía no llega la luz ni el agua, la red telefónica falla y por momentos regresa.  Seapal y la CFE no se dan abasto con tanto trabajo.

Al día siguiente amaneció sin lluvia y soleado Puerto Vallarta muchos ciudadanos decidieron o tuvieron que presentarse a trabajar, pero el servicio del transporte estaba totalmente escaso pasaban cada 2 horas y solo salieron a ruta unos cuantos camiones, las paradas estaban llenas de personas esperando poder ir a sus trabajos, pero tuvieron que esperar hasta que pasara algún trasporte y poderlos mover.

Decenas de locales no abrieron por la falta de agua y electricidad, aunque algunos si desde las 7 am ya estaban limpiando sus negocios revisando las afectaciones, quitando el lodo y basura acumulada que era demasiada.

Pero son miles las personas afectadas que se les echó a perder sus alimentos; pero también tuvieron daños estructurales muchos ciudadanos vallartenses que se sienten olvidados por el gobierno, sobre todo en las colonias alejadas de la ciudad; “nos están dejando para el final” comentan, “todavía hay muchos árboles caídos en las calles y basura”.

TESTIMONIOS

La señora Amelia Ibarra con su domicilio en Ixtapa comentó que sintió mucho miedo, ya que antes de comenzar había mucha calma, como preámbulo a lo que venía.  Ella vive  sola con su esposo Miguel, pero aun así se sentía preocupada por que en su recámara cuenta con algunas laminas en el techo y tenía temor que algo más grave sucediera, pero afortunadamente no paso a mayores. Esa noche estuvo en la cocina esperando que pasara el huracán, pero como eso de las 9 pm se quedaron sin luz y ya estaba más preocupada por saber cómo estaban sus seres queridos, ya que veía cómo el fuerte viento movían los árboles y escuchaba cómo azotaban las láminas de las otras casas. Cuando pasó el peligro medio pudo dormir, pero al día siguiente se percataron que un árbol del patio de su casa había caído y una lámina también.

Las horas que siguieron fueron de angustia y desesperación para Amelia, ya que seguían sin luz y sin agua; pero vio que no solo con ella el problema, sino en muchos lados de puerto Vallarta. El miércoles por la noche regresó la luz en su domicilio y el agua hasta el jueves; ahora ella cuenta con los dos servicios, pero aun siente el nerviosismo de esa noche, ya que tenía mucho que no sentía un aire tan fuerte desde el huracán Kenna.

LUZ MARÍA Y SUS DOS HIJOS

Otra vecina de Ixtapa, Luz María, accedió a contarnos su experiencia de esa noche de terror. Ella estaba muy preocupada, ya que estaba sola con sus dos hijos y ellos estaban muy asustados, sobre todo cuando se fue la luz, ya que se escuchaban impactos de objetos volando y golpeando, el viento era lo que más les daba miedo, así que trató de tranquilizarlos.

La casa de Luz María no es de lámina, pero aun así observaba por una de las ventanas las ráfagas de aire y escuchó el estruendo de un transformador de electricidad que hizo corto… “Lo bueno es que el huracán no fue tan noche” y eso ayudó a que pudieran ver qué había ocasionado, lo daños, la destrucción.  Querían ver las noticias de qué estaba pasando, pero por la caída de red no sabían nada de Vallarta y de sus familiares.

“Al día siguiente estaba fallando la red todavía y seguían sin luz y agua, pero a ratos que había señal se comunicaban con sus familiares para asegurarse que estaban bien. También tenía la necesidad de llamar a su trabajo para saber si iba a laborar, ya que supo por vecinos que no había transporte público y que mucha gente estaba esperando camión para moverse.  Hasta el sábado seguían sin luz, pero espera que pronto las autoridades y los de CFE puedan arreglar el problema; sabe que ahorita tienen mucho trabajo por hacer, solo espera que no se olviden de las colonias lejanas y las más afectadas.

EL PRIMER ÁRBOL

Tania Magali Rivera, vecina de Verde Vallarta platica que el día del huracán estuvo en su casa con su esposo y sus dos hijas, aunque el martes sí tuvieron clases las niñas, pero a medio día fueron por ellas por que comenzaron a ver el día nublado y empezaba a llover más y más, por lo que prefirieron resguardarse en su domicilio para estar más seguros.

Alrededor de las 7 pm comenzó un aire tranquilo, sin lluvia, pero a las 8 pm se empezó a sentir el aire más fuerte y se iba y venía la luz ya la última vez que se fue ya no regresó; y fue cuando el aire comenzó más fuerte y ahí fue cuando se asustaron porque se cayó el primer árbol y los vecinos que tenían lámparas las encendían para ver si lograban ver desde sus casas qué estaba pasando y que se estaba cayendo; no podían dormir escuchaban cómo tronaban los árboles que están en el parque enfrente de su casa; las tejas pegaban, volaban las tapas de los tinacos… querían comunicarse con sus familiares pero no había red y menos luz.

Al día siguiente, a las 7 am, salieron para ver el caos que había ocasionado Lidia; se percataron que había muchos árboles caídos y estaban en medio de las calles. Todos los vecinos cooperaron con machetes para poder cortar los árboles que estorbaban y la gente pudiera transitar, así tuvieron que unirse para limpiar y acomodar.

Agradece a la vida que no fue más fuerte el paso de Lidia y no hubo tanta lluvia porque hubiera sido más el desastre. A ellos les tocó la fortuna que al día siguiente por la mañana regresara la luz,  pero el agua volvió apenas el sábado… aunque la red telefónica sigue fallando, espera que ya todo se acomode, para que toda la gente tenga los servicios necesarios .

El huracán Lidia dejó afectaciones que hasta la fecha no se han arreglado, esperemos pronto todo regrese a la normalidad y en estos casaos hay que ser solidarios, apoyarnos con luz, agua o algo que necesitemos, como lo que somos, unos vallartenses unidos en cualquier situación.

 

 

 

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