De hecho, luego de estos tres meses se sabrá quién se queda y quién se va del gobierno de Luis Michel.
En este contexto, podemos comentarles que en el esquema del alcalde Luis Michel destacan tres personajes que mueven prácticamente todo el gobierno y que son los que toman las decisiones más importantes una vez que son consensuadas con el profesor. Uno es el coordinador de regidores, José Rodríguez González, también conocido como “El Chato”; el otro es Salvador Llamas que asumió la dirección del Seapal, y un tercero, aunque externo, es Jesús Michel, uno de los hijos del presidente municipal.
Sobre los hombros de estos tres actores políticos recae la administración pública municipal, y son ellos los que le rinden cuentas al profesor Luis Michel. Sin duda, una responsabilidad muy fuerte, porque de las decisiones que los tres tomen dependerán los buenos o malos resultados de este incipiente gobierno.
Llama la atención el trabajo, muy bien visto hasta ahora, del regidor José Rodríguez González, un líder social que mantenía bajo perfil cuando colaboró un tiempo con el ex presidente municipal, Gustavo González Villaseñor y que de pronto saltó a las grandes ligas de la política al acompañar al profesor Luis Michel en la aventura de enrolarse en Morena para competir por la alcaldía y después ganar la elección.
Y es que permítanme contarles que José Rodríguez fue uno de los coordinadores territoriales que hizo campaña casa por casa en todo el municipio, acompañado por hombres y mujeres humildes que confiaron en que ganarían la presidencia municipal tal como ocurrió.
Por ello, una vez instalados en el palacio municipal, Luis Michel lo nombró coordinador de regidores y por este encargo, es el único que resuelve uno y mil problemas en las colonias populares, pues preside las comisiones edilicias de Ordenamiento Territorial, Agua e Inspección, a través de las cuales se pretende llevar servicios a la población.
En días pasados, vecinos del Barrio Santa María se comunicaron con este medio para denunciar la acumulación de basura en la parte sur del ex hospital regional –hoy oficinas del DIF Municipal—y una fuga de aguas negras que provenía del sindicato de empleados municipales. El reporte se lo dimos al regidor Chato y de inmediato se atendió y solucionó el problema.
Aunque pequeños, problemas como estos son los que se deben atender en una ciudad media como Puerto Vallarta, donde hay mucho olvido y descuido en las principales colonias populares de la demarcación.
Al interior del Ayuntamiento y también al exterior, no hay que perder de vista el trabajo de este personaje, que había sido menospreciado y utilizado por varios ex presidentes, ex regidores y ex directores del municipio y que de pronto se convirtió en regidor y cuya actitud, hasta ahora, es la de una persona humilde, del pueblo como el gusta al presidente Andrés Manuel López Obrador.
El único problema que le vemos a las personas como José Rodríguez, que de la noche a la mañana concentran poder político, es que de repente se les olvida su origen, se marean en un ladrillo y se convierten en políticos odiosos, centaveros, petulantes y hasta arrogantes por no estar preparados para el cargo.
Sin embargo, el caso de El Chato podría ser distinto, porque, aunque el ejercicio del poder desgasta de forma natural, todavía hay personas de buena fe que pueden pasar el pantano sin mancharse de lodo.
Nosotros no podemos adelantar nada, ya que el tiempo dirá si teníamos razón o no.
Por otra parte, queremos informar que estaremos publicando una serie de artículos sobre los hombres fuertes del presidente municipal y, también de otros regidores y directores, para que los ciudadanos conozcan más de cerca quién y quiénes son sus autoridades y cómo contactarlas.