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Viernes, 19 Enero 2024 23:52

Grúas Santana, un peligro para la ciudad; operan en contubernio con tránsitos y ajustadores Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

De un tiempo a la fecha se han convertido en una amenaza para los automovilistas, trabajan en la impunidad total, sin placas de circulación, sin licencia federal y lo que es más grave, no cuentan con una póliza de seguro. Se trata de las grúas Santana, cuyos dueños están “arreglados” con agentes de tránsito municipal y por si esto fuera poco, también operan en contubernio con ajustadores de seguros.

Lo anterior quedó al descubierto este viernes durante un accidente automovilístico, en donde participó una unidad de los Santana y una camioneta SUV. El percance ocurrió en plena avenida Francisco Medina Ascencio cuando el chofer de la grúa, por intentar rebasar al otro automotor, le dio un golpe en el parabrisas trasero con el gancho que traen suelto y que se tambalea bruscamente si no se tiene cuidado al manejar.

Como resultado, el de la grúa rompió el cristal de una SUV color plateado y se quiso dar a la fuga, pero la mujer que conducía la camioneta lo alcanzó justo en la calle Los Tules casi esquina con la Medina Ascencio, se le cerró y le exigió que respondiera por los daños.

El operador de la grúa se bajó con una sonrisa de tiburón y prepotente les dijo a las ocupantes de la camioneta –dos abogadas ellas—que él no les había pegado, que quizás ya traían el golpe de tiempo atrás.

EL CINISMO

Con el cinismo a todo lo que da, llamó a tránsito municipal para que le “echaran la mano” y para pronto se aparecieron las oficiales de tránsito, Gema López y Verónica López –de las consentidas del corruptazo supervisor Martín Ruiz Castro-- en un auto compacto acondicionado como patrulla, PT-293, y de inmediato se pusieron a las órdenes del chofer de la grúa, a quien no le exigieron papeles, licencia, permiso ni que exhibiera la póliza de seguro.

Sí, en cambio, comenzaron a hostigar a las dos abogadas afectadas, a quienes les pidieron todo tipo de documentos y amenazaron con llamar a la policía municipal para que se las detuvieran, esto, cada que las licenciadas pedían que revisaran la documentación del sujeto de la grúa, o que procedieran contra el responsable de los daños.

El accidente ocurrió alrededor de las 16:00 horas y pese a que las víctimas demostraron que la grúa les destrozó el cristal con la pluma que traen suelta –lo cual es ya una infracción--, las respetables damas de tránsito no quisieron proceder en contra del cafre de grúas Santana.

Al contrario, querían llevarse al corralón la camioneta gris, pero las abogadas exigieron la presencia de los ajustadores de seguros. Pasaron tres horas, y el ajustador de grúas Santana nunca apareció, a pesar de que aseguraban que tenían póliza de seguro con la empresa Quálitas.

LOS SANTANA

Los que sí aparecieron para completar el cuadro de impunidad, fueron los esposos Santana –Filiberto y su mujer--, quienes comenzaron a alegar que su chofer no había tenido la culpa, que a ellos no les importaba una simple grúa, que por eso tenían nueve más, pero que mejor esperarían a los ajustadores.

Para ese momento, el tráfico se colapsó en esa vialidad que es la que lleva a plaza Caracol y de ahí a Fluvial Vallarta y no obstante a que las afectadas llamaron en repetidas ocasiones a su aseguradora, que es Grupo Nacional Provincial (GNP), el asegurador no llegaba.

Se hizo de noche y hasta después de las 19:00 horas llegó un sujeto de nombre Juan Carlos González, quien dijo representar a GNP y era el ajustador del seguro de la HRV Honda. De entrada, dijo que su colega, el otro ajustador, el de la grúa, llegaría en un par de horas, cosa que fue falsa.

EL ESQUIROL DE GNP

En este punto, fue clarísimo que existe una mafia entre ajustadores, agentes de tránsito municipal y los propietarios de algunas empresas como Grúas Santana, ya que Juan Carlos González, en lugar de defender al vehículo de su representada, al que le rompieron el medallón trasero, se puso del lado del responsable de los daños, es decir, del chofer de la grúa.

También encubrió a Grúas Santana y al supuesto “ajustador” de Quálitas que nunca apareció, quizás porque esta compañía de la familia Santana no tiene pólizas de seguro, lo cual es una flagrante violación a la ley.

El ajustador de GNP en el descaro total, comentó que “a lo mejor” a la camioneta SUV le había caído un coco de una palmera y le rompió el cristal y que “a lo mejor” las mujeres que iban en la camioneta “no se dieron cuenta”.

Lejos de exigir que Grúas Santana se hiciera responsable de los daños y pedir a las agentes de tránsito que se llevaran la grúa al corralón, simple y sencillamente “los dejó ir” porque “ya había hablado” con la dueña de la camioneta HRV Honda.

Desde luego, la impotencia y el coraje embargaron a las abogadas, quienes solo miraron cómo el ajustador de GNP –su ajustador—había llegado para “perdonar” al sujeto de la grúa y dejarlo escapar. Las oficiales de tránsito, al ver que “ya se habían arreglado”, pusieron el carro Aveo en marcha y se largaron.

En el colmo del cinismo, Juan Carlos González quiso darle “un pase” a la dueña de la camioneta plateada para que dedujera el 20 por ciento del costo del medallón siniestrado por la grúa.

Necios y en complicidad, tanto las agentes de tránsito, como el operador de la grúa, sus dueños y hasta el ajustador de GNP, negaron que el golpe a la SUV hubiera sido con la pluma de la grúa, “que eso era imposible”.

LA EVIDENCIA

Sin embargo, este medio consultó a otro operador de una grúa de este tipo y lo que dijo fue contundente: “Claro que una grúa puede causar un accidente de esta naturaleza, ya que la pluma debe estar abajo, sosteniendo la banda, dejando la banda presionada y asegurada y no colgante, de lo contrario, un movimiento brusco, como cambiar de carril, puede ocasionar que la pieza colgante de la grúa 'chicotee', se mueva de un lado a otro y puede salirse de la grúa y ocasionar un accidente como el que sucedió la tarde del viernes”.

Esto sucedió, reiteró nuestro entrevistado, “porque el chofer de la no tuvo la precaución de tener la banda de la grúa debidamente asegurada”.

Ahora sabemos que Grúas Santana opera en la impunidad total, y que si ocasiona un accidente tiene cómplices en tránsito municipal y en las aseguradoras, por lo que, si usted se topa con este tipo de vehículos de arrastre, mejor sáquele la vuelta antes de caer en las garras de esta banda bien organizada de delincuentes que utilizan el membrete para eso, para delinquir y afectar a los ciudadanos comunes y corrientes.

 

 

 

 

 

 

 

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