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Domingo, 30 Abril 2017 16:17

La ambición desmedida del Mochilas y el juego sucio para volver a la presidencia

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Por Jorge Olmos Contreras

Desde el inicio de este año 2017, Ramón Guerrero Martínez, mejor conocido como “El Mochilas”, metió el acelerador político para tratar de estropear el proyecto del actual alcalde, Arturo Dávalos Peña, en su búsqueda por la reelección municipal. Cual chivo en cristalería, el diputado local ha recurrido a todo tipo de artimañas que, incluyen estrategias maliciosas y toda la suciedad que usted se imagine, para tratar de alcanzar ese insano propósito de meterle zancadilla al presidente municipal.

La ambición del Mochilas es desmedida, lo tiene perdido, vuelto loco y lo ha llevado a confeccionar todo un plan para enviar el mensaje a los líderes estatales del MC, de que él quiere ser alcalde… ¡otra vez!... De Puerto Vallarta, lo cual es mal visto por el círculo cercano a Enrique Alfaro Ramírez, quien hace días (durante la inauguración de la polémica casa ciudadana de Las Gaviotas) lo puso en su lugar y le dijo claramente que en el Partido Naranja no cabían las ambiciones personales.

Enrique Alfaro fue muy claro, al señalar que el MC le iba a apostar a la reelección de Arturo Dávalos Peña; pero como que esto enfureció al obeso diputado, quien rápido se fue a un hotel donde se llevaba a cabo una convención, y ahí le declaró a una reportera de Vallarta, que él sería el candidato del MC a la presidencia municipal de Puerto Vallarta.

Y como la disciplina nunca ha sido una virtud del Mochilas, desobedeció a Enrique Alfaro y en los días siguientes, hasta el sábado pasado, Ramón Guerrero se ha dedicado a jugar sucio, muy sucio, en su intento por volver a la silla presidencial que, hoy ocupa Arturo Dávalos, para su malestar, pues se dice que el legislador se enferma cada que piensa en el presidente municipal; su obsesión es, en efecto, enfermiza; casi, casi la de un sociópata que quiere recuperar el poder a costa de lo que sea, incluso recurriendo a conductas criminales… una patología que hay que seguir muy de cerca antes de que cometa alguna barbaridad.

CONDUCTA ENFERMIZA

Y díganos ustedes si no es un conducta enferma la de Ramón Guerrero, cuando se reúne en “secreto” en la residencia que se compró con dinero de la corrupción, ahí en el coto conocido como Yubarta, a la entrada de Marina Vallarta, a unos metros del Colegio Americano,… con varios de sus ciegos seguidores (algunos de ellos sin la más mínima dignidad humana, pues Ramón los trata con la punta del pie) y decide dar los primeros golpes contra el Ayuntamiento, al enviar a su otrora secretario particular, Oscar Pérez (El Chukie mayor) a platicar con varios periodistas de Puerto Vallarta para advertirles que él va a ser otra vez presidente municipal, y que más vale que se alineen.

Entre otros, Oscar Pérez se entrevistó con el columnista (y ladrón en sus ratos libres) Rodrigo Aguilera y con Luis Carlos Mendiola, el co-dueño de la estación de radio “La Mejor” (a quien, por cierto, le están calentando un pollito que lo va a hacer llorar lágrimas de sangre cuando salga a la luz pública), con ese mismo fin, el de decirles que El Mochilas les manda el mensaje de que más vale que estén con él, porque de llegar a la alcaldía les va a volver a dar dinero a manos llenas.

Eso, por un lado, pero por el otro, mandó a un grupito de mujeres --que también rezan por volver a tener el poder para obtener dinero fácil y secarle de vez en vez el sudor al regordete ex alcalde—a las colonias populares para hablar mal de Arturo Dávalos y avisarle a la gente que deben apoyar a Ramón Guerrero. Entre otras, cuente usted a las ex regidoras Candelaria Villanueva y Lupita Anaya; la ex oficial mayor de padrón y licencias, Iris Ulloa; Olivia la de Las Juntas, Lety Baca y una tal Josefina Bravo.

Lo peor de todo, es que estas cinco personas cobran en el Ayuntamiento --Olivia en Educación y Lety en Turismo--, es decir, con la mano derecha reciben dinero municipal y con la mano izquierda golpean al alcalde Arturo Dávalos, algo que no se debe consentir en estos tiempos, pero los operadores políticos del presidente se ven tibios, y a veces hasta estultos al momento de apretar tuercas.

EL FLAUTISTA

Pero al Mochilas no le importan las personas, ni los amigos, ni nada, él quiere ser alcalde otra vez, sin importar llevarse entre las patas a sus seguidores, quienes tarde o temprano van a lamentar seguir a este moderno flautista de Hamelin, pues su proyecto no sólo es grosero, sino también sucio; cochino por las deslealtades con que se conduce y por ordenar a su grupito que hagan todo lo que puedan (incluso operar fuera de la ley) para descarrilar a Arturo Dávalos.

Sin embargo, las encuestas dibujan a un Arturo Dávalos muy bien posicionado y con todos los números a su favor para reelegirse, tal y como lo demostró el sábado pasado durante su festejo de cumpleaños, ya que el poder de convocatoria fue impresionante, mientras los Mochilistas se relamían las heridas con eventos chafas y engañosos, como el colgarse de otros y ofrecer regalos costosos para atraer a cientos de niños el viernes y sábado en El Pitillal y Las Juntas.

Anda tan desesperado Ramón Guerrero, que no le importó utilizar un evento de los comerciantes del Pitillal –que están muy molestos por la intromisión del Mochilas--, quienes convocaron al festejo del día del niño a las 16:00 horas del pasado viernes 28 de abril en el lienzo charro Riviera del Pitillal, y para pronto, el diputado mandó a hacer unos folletos, donde también convocaba a los niños en el mismo lugar y a la misma hora.

Desde luego, los infantes fueron por la invitación hecha con antelación por la Asociación Civil Juntos por El Pitillal (que aglutina a la mayoría de los comerciantes de esa demarcación) y no por el anuncio de última de hora del Mochilas, que, para atraer a más chiquillos, puso una bicicleta y hasta una consola de videojuegos Xbox One, como para decir que eso daría de regalos.

MALESTAR ENTRE COMERCIANTES

Como indicamos, los comerciantes están muy molestos por el gesto abusivo del Mochilas, quien no contento con ello, también le ayudó a su delfín, Luis Ernesto Munguía, a realizar otro festejo del Día del Niño en el lienzo charro de Las Juntas, pero éste fue el sábado, a la misma hora en que sería el evento del cumpleaños del alcalde. La intención aviesa era clara: boicotear a Arturo Dávalos, pero el tiro le salió por la culata.

No entiende Ramón Guerrero que en Puerto Vallarta ya no tiene cabida, que fue un alcalde sucio y corrupto, que vendió áreas públicas y que hizo negocios tan descarados como el arrendamiento de patrullas en perjuicio de las finanzas públicas, más otros que poco a poco iremos recordando y sacando a la luz pública, como la concesión de alumbrado público y el pago de 12 millones de pesos por un sistema de riego de la avenida de ingreso que nunca funcionó.

Pero su desesperación y, sobre todo su ambición, lo van a llevar a la ruina política. De entrada, el domingo se venció el plazo para que renunciara al MC, en caso de querer ser candidato a un puesto de elección popular por un partido diferente. Esto para aquellos que pensaban que iba a ser el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), pues ya no lo será, para que esté tranquilo Héctor Gallegos.

Y de entre sus locuras, está una perla muy buena que nos dibuja quién es exactamente el Mochilas, un ser traidor y ambicioso, toda vez que él habría estado detrás del escándalo que le estalló al dirigente del MC en Vallarta, Gustavo Fong (dedo chiquito de Enrique Alfaro) y al propio Ayuntamiento, con la exhibición de fotografías donde se observa a empleados del municipio en tareas del partido naranja.

EL EFEBO DE RAMÓN Y LOS MODERNOS BONNIE Y CLYDE

Toda la operación, nos cuentan, fue armada por el efebo del Mochilas, Oscar Pérez, y de ahí se le pidió el favor a columnistas que comulgan con Ramón Guerrero, como a Rodrigo Aguilera, del Sol Siempre Libres.

El objetivo era exhibir a Gustavo Fong y de paso a Arturo Dávalos.

Por hoy el espacio se nos terminó, pero mañana les vamos a contar en qué andan metidos los modernos Bonnie y Clyde de Vallarta (Melissa Madero y Rodrigo Aguilera) –ambos incondicionales del Mochilas—en Bahía de Banderas, donde le han sacado mucho, pero mucho dinero a un inocente (en mi rancho les dicen de otra forma) Adrián Guerra y a su muchacho que sueña con ser alcalde de Bahía, Moisés Guerra.

Son tan pillos la Melissa Madero y su nuevo novio, que el fin de semana se habrían echado a la bolsa 50 mil pesos que les dieron para organizar una rueda de prensa para Moisés Guerra –el candidato del MC—y que no llegaron a su destino final.

En Bahía, donde algunos reporteros son bravos para eso, andan enojadísimos con la nueva pareja infernal.

 

 

 

 

 

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