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El trasfondo del “Cabildazo”; Bellanni y la serpiente feliz

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Por Jorge Olmos Contreras

Luego del chantaje político que siete regidores del Movimiento Ciudadano (MC) le aplicaron al presidente municipal, Arturo Dávalos el pasado jueves, al ausentarse a propósito de la sesión edilicia del pleno del Ayuntamiento, comienzan a surgir más datos del por qué estos ediles tomaron una decisión apresurada que prácticamente les ha costado un linchamiento público, sobre todo en las redes sociales, donde los comentarios de los cibernautas estás bastante subidos de tono ante cualquier análisis, artículo, cartón o una simple opinión sobre este desastroso comportamiento.

No se han escapado del escrutinio público Juan Solís, Homero Maldonado, Gonzalo Guzmán, Gilberto Lorenzo, Edelmira Orizaga, Bellanni Fong Patiño ni Magaly Fregoso, a quienes señalan de orquestar una intentona de Cabildazo para reventar la sesión donde se aprobaría una reestructura a las finanzas del municipio, lo que finalmente sucedió el jueves (pero a medias) al no asistir a la sesión.

LOS MURMULLOS DE LA CASA CIUDADANA

Desde el miércoles andaban inquietos Juan Solís, Magaly Fregoso y Gonzalo Guzmán, quienes fueron vistos en la “Casa Ciudadana” del MC allá en el fraccionamiento Las Gaviotas y en donde se quedaron solos en una oficina para tratar el tema del trato que, según ellos, les da el alcalde y con el que no están conformes, pues quieren que el presidente los apapache, los invite a comer y a cenar y que haga fiestas con ellos…. Ah, y que los atienda de inmediato cuando ellos lo exijan.

Y aunque estos tres regidores fueron a la “Casa Ciudadana” para ver cómo va el trabajo del primer informe de actividades del líder del MC en Puerto Vallarta, Gustavo Fong, que será el próximo martes; al quedarse solos comenzaron a tejer una estrategia para obligar al alcalde a que los trate bien, en otras palabras, el chantaje político estaba en marcha. Por ello, desde sus teléfonos celulares, le llamaron a Homero Maldonado, después a Bellanni Fong, luego a Gilberto Lorenzo y finalmente a Edelmira Orizaga, para verse en algún lugar y acordar no asistir a la sesión edilicia del jueves.

EL CALDO DE CULTIVO

Una inconformidad que está totalmente fuera de lugar (que no los tratan bien… si tienen semejante sueldazo y varios aviadores, perdón, empleados incrustados en la nómina), aderezada con algo de grilla política alimentada por el diputado Ramón Guerrero, mejor conocido como El Mochilas –quien tiene en Gilberto Lorenzo y Homero Maldonado a sus mejores cortesanas fluyendo información a través del ex director del DIF,  Adolfo López Solorio, alias “El Grinch”—y una “asesoría” de último momento de parte de la regidora Bellanni Fong, fueron los ingredientes que llevaron al desfiguro total de estos ediles, quienes todavía se indignaron porque Arturo Dávalos declaró que le daba vergüenza la actitud de ellos y que si querían dinero, que no había.

Se atrevieron a exigir una disculpa pública.

Si bien es cierto que existen algunas fallas de comunicación al interior del cuerpo edilicio y de que a veces el secretario general, Víctor Bernal, peca de omiso y contribuye al malestar de los regidores por no entregar los dictámenes que se votarán en las sesiones a tiempo, esto no es excusa para que un grupito trate de tomar como rehén al alcalde y de paso a Puerto Vallarta. Ellos tienen una responsabilidad histórica, y no pueden meterse a una dinámica de insurrección, a menos que quieran perder y seguir siendo linchados por los vallartenses.

De hecho, su triunfo fue de unas cuantas horas, pues al difundirse en redes sociales que no habían acudido a la sesión edilicia, fue suficiente para la vergonzosa inmolación. Tan sólo el cartón de Roberto Aceves, mejor conocido como Cyrano, fue contundente el sábado.

LA SERPIENTE FELIZ

Pero este triunfo fugaz –de querer desestabilizar a Arturo Dávalos y ponerlo en un predicamento—también fue asumido por otra persona, mujer ella que pulula en los pasillos del Ayuntamiento y también en los antros de Vallarta y que es la más perfecta encarnación de una serpiente venenosa y traidora, que tiene metida en el Cabildo El Mochilas.

Se trata de la regidora Susana Rodríguez, --aquella edecán que impusieron en la planilla de Arturo Dávalos los dirigentes del MC desde Guadalajara-- quien no cabía de felicidad por el mal momento que le hicieron pasar al alcalde sus compañeros. A cada rato volteaba con el primer edil para decirle que ella estaba al 100 con su proyecto de gobierno, pero en la intentona se mordía la lengua, pues ella sabe que sólo obedece a Ramón Guerrero y a Luis Munguía; y que hará todo lo que un ofidio haría para enredarse, treparse y ocultarse con tal de atrapar a su presa, en este caso, para boicotear a la administración municipal.

Incluso, sabemos que el mismo jueves, después de la accidentada sesión de Cabildo, Susana Rodríguez tomó su celular para llamar al ladrón de Liverpool –y columnista en sus ratos libres--, Rodrigo Aguilera, para pasarle los pormenores de lo que pasó en el pleno y al mismo tiempo aprovechó para culpar al dirigente del MC local, Gustavo Fong de ser el orquestador del movimiento chantajista de los ediles (cosa totalmente falsa), lo cual fue mal escrito por ese articulista de marras, sólo para perjudicar a Fong.

Susana Rodríguez sigue dolida, casi, casi enferma, con el alcalde Arturo Dávalos, porque éste no permitió que se incrustara en la nómina municipal a una de las íntimas amigas de Susana, Lupita Bayardi, quien ya traía hambres atrasadas y se quedó sin poder entrar a trabajar al Ayuntamiento.

Tan es una mujer traidora a su propio partido y al gobierno de Arturo Dávalos, que en la sesión del domingo se abstuvo de votar la reestructura financiera del municipio, cuando apenas el jueves le juró al alcalde que estaba al 100 con él.

LA MANO QUE MECE LA CUNA

Pero bueno, uno de los puntos más importantes del movimiento chantajista, fue que la tonta, tonta, pero no tanto, Bellanni Fong, se llevó al baile a cinco de sus compañeros. A saber, Edelmira, Homero, Gonzalo, Gilberto y Juan Solís, pues les dijo que ella tenía un súper asesor que le había dicho que no fueran a la sesión edilicia, toda vez que la llamada restructura financiera no era otra cosa más que un endeudamiento.

Esto, y el no entregarles la información a tiempo, también ocasionó que seis de los siete ediles no fueran a la sesión del jueves.

Ahora sabemos, que el asesor de Bellanni, es el mismo que alguna vez exhibimos como la persona que esta regidora le paga (con dinero del Ayuntamiento desde luego) 20 mil pesos mensuales, un tal José Raúl Rivera, el verdadero artífice del complot contra Arturo Dávalos. Por ello, la misma Bellanni no votó a favor de la reestructura el domingo.

Pero esta regidora, que confunde la magnesia con la gimnasia, todavía intentó arrastrar al infierno a los fugaces insurrectos, pues los convocó a un desayuno a las 9:00 de la mañana del domingo (cuatro horas antes de la sesión edilicia) en el restaurante Las Adelitas para convencerlos de que mandaran al diablo a Arturo Dávalos y su punto de acuerdo de la famosa reestructura financiera, pero a quien mandaron al diablo fue a ella, pues nadie asistió a la cita, simplemente ya n o le hicieron caso a esta loquita.

LÁSTIMA MARGARITO

Finalmente, el alcalde salió mejor vestido en todo este alboroto, ya que logró encarrilar a los regidores, valiosos algunos de ellos como Gonzalo Guzmán y Juan Solís que hace trabajo en las colonias, y su punto de acuerdo alcanzó la mayoría calificada, con lo que se reduce el monto de pago mensual a capital e intereses, de la deuda heredada por administraciones anteriores.

Los que querían ver fracasar a Dávalos y a Puerto Vallarta –léase Susana Rodríguez y la pandilla de Ramón Guerrero--, se quedaron con las ganas.

De los siete ediles inconformes y que volvieron al redil, quizá la que más se salvó del linchamiento social, fue Magaly Fregoso Ortiz, tal vez porque ella sí tenía un problema médico derivado de su embarazo, aunque su pecado fue asistir a la comida del viernes en la Piazzeta, donde se hicieron las pases entre el primer edil y los fugaces insurrectos.

Ojalá y los regidores aprendan la lección y hagan caso al dicho popular que dice: No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas.

 

 

 

 

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