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Los pormenores de la película Roberto González-César Abarca

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Por Gerardo Sandoval Ortiz

Ya entrada la noche del lunes, cientos de vallartenses vieron peregrinar a Cesar Abarca por la calle Juárez rumbo a la iglesia de Guadalupe. Cumplió al lado del personal del Seapal y familias y se retiró a su casa. Amaneció en Guadalajara para cumplir el llamado de su partido, el PRI. Sin rodeos le ordenaron no acudir a registrar su precandidatura y por atención le avisaron que Roberto González Gutiérrez sería el abanderado.

Los amigos de Abarca Gutiérrez nos cuentan que hasta la noche del lunes todo estaba igual. Si bien no hicieron planes, todo el equipo de colaboradores en la paraestatal esperaban indicaciones de su registro. Por la tarde, todos estaban en shock.

Pero no solamente los amigos de Cesar han sido impactados por la decisión de los dueños del partido de cerrarle la puerta a quien a vista de media ciudad es catalogado el priista mejor posicionado del momento. La clase política local busca explicaciones del por qué el PRI hizo a un lado al director del Seapal. También se pregunta qué poderosas razones llevaron a la virtual nominación de Roberto González. Las respuestas están lejos, en las oficinas del partido allá en Guadalajara. Acá, en la calle Colombia y Nicaragua, en la oficina central del edificio de la CTM, el jerarca obrero Rafael Yerena Zambrano, también tiene sus explicaciones.

Apenas había pasado las diez de la mañana, ayer martes, cuando don Rafael Yerena habló por teléfono a sus principales operadores políticos y les dio instrucciones precisas: “Hablen con Roberto y pónganse a sus órdenes para su registro. Él va a ser el candidato, Cesar no”.

Nadie desobedeció al viejo líder cetemista y cumplieron a cabalidad sus órdenes. Roberto González a esa hora seguía en un restaurante. Contestó cada una de las llamadas, los escuchó y con educación también se puso a sus órdenes. No había necesidad de discutir tantos detalles para el registro de su precandidatura. Todos los priistas con descendencia cetemista, allegados a “Don Rafa” estaban puntuales en el único registro en la Comisión Municipal Electoral.

Preguntamos a dos amigos priistas, cetemistas de cepa, si supieron en donde estaba Yerena cuando los llamó. Nadie supo a ciencia cierta si el dirigente regional y estatal de la CTM, el diputado local, estaba en la ciudad o cumplía sus tareas legislativas. Uno de ellos nos dijo no saberlo pero que probablemente estaba en Guadalajara.

En el rastreo del camino andado en las horas previo de Cesar Abarca se buscan respuestas a la interrogante de qué ocurrió en el PRI. En su peregrinar de las instalaciones del Seapal al recinto guadalupano todos lo vieron alegre y del mejor semblante. Nadie notó nada raro posiblemente por lo mismo, ni siquiera Cesar sabía la ordenanza que le tenían guardada en las oficinas estatales del partido. Lo llamaron para decirle que él no sería el candidato. Le pidieron disciplinarse y entender que el PRI así es. Le dieron las consabidas promesas de abrirle la puerta que hoy le cierran en un futuro corto. También le insistieron en regresar a Puerto Vallarta y ponerse a las órdenes de Roberto González. Así lo hizo. Llegó a la ciudad y se fue derecho a las oficinas del partido. ahí en las puertas lo esperaba Roberto González y también Gustavo González Villaseñor. De Guadalajara le habían pedido  al ex alcalde no soltar a Cesar y “trabajarlo”. Muy pocos como Gustavo tienen la experiencia en eso de disciplinarse. Contestó algunas preguntas de reporteros. En los escalones habló Cesar y también Roberto. Subieron al tercer piso “para saber lo del dictamen” invitó el virtual abanderado tricolor. A esa hora ya se había cerrado el registro, pues las manecillas del reloj ya se acercaban a las dos de la tarde. Adentro los esperaban otros priistas que algún momento soñaron en ser candidatos. Todos disciplinaditos y sonrientes. Ni modo que un Ramón Ruelas pataleara. Ha sido uno de los chiqueados de toda la vida de Rafael Yerena. El jerarca obrero había hablado con uno de los hermanos González Reséndiz y estos le ordenaron al Cheo Aréchiga sentarse y aceptar la decisión del partido.

¿Y que con Roberto González? Primero, sin duda alguna sorprendió a media ciudad al ser el único en registrase. Ya decíamos que la pregunta número uno fue el por qué Cesar Abarca se hizo a un lado. Cesar desde chamaco incursionó en la política partidista, en el Frente Juvenil Revolucionario. Roberto González confesó sus inquietudes políticas allá por el 2004. Trató de abrirse espacios en el equipo de Javier Bravo Carbajal. Luego se acercó a Gustavo González Villaseñor, cuando éste era alcalde, y éste lo acomodó con Juan Carlos Castro Almaguer. Convirtió la Univa, de la cual era director, en un cuartel de Castro Almaguer. El proyecto fracasó. Castro Almaguer declinó y puso todas sus canicas, incluyendo a Roberto González al servicio de Andrés González Palomera, otra pieza del equipo de González Villaseñor.

Desde el proceso interno del 2005, Roberto González fue una especie de “monita” del PRI. Cada tres años se apuntaba y cada tres años declinaba, negociando alguna posición. Así fue director de Servicios Públicos ya en la administración de Salvador González Reséndiz. Hace seis años negoció una posición en el gobierno estatal y halló refugió en el Tecnológico de Puerto Vallarta. Desde ahí inició la reconstrucción de su proyecto.

Sin embargo, hay quienes lo recuerdan muchos años atrás, cuando en la prepa hacia equipo con los hermanos Gómez Pérez. A los hijos de aquel legendario dirigente del Sector Popular del PRI, Guillermo Gómez les apodaban “los patos”. Decían que eran violentos y de armas tomar. De aquella pandilla era casi abanderado del PRI a la alcaldía. Inclusive, alguna vez fue presidente de la Canacope, la Cámara del Comercio en Pequeño. Nada de aquello se le nota. Lo consideran buen muchacho, educado, respetuoso, “una damita” como alguien escribió ayer en redes sociales.

A Roberto González ya lo agobiaba ese lastre de ser “la mona” cada tres años. Emisarios del Movimiento se le acercaron y le insistieron en una “propuesta indecorosa”. Le dejaron firme la invitación de saltar al MC. Hubo un acuerdo, el mismo que ha quedado trunco ahora que será el candidato. No hace ni una semana que refrendó el susodicho pacto. Tal consistió en buscar él la candidatura por el PRI y si le volvían a darle el portón, renunciaba a su partido y se vestía de naranja. La única condición que puso, además de no ser candidato él del PRI, fue que Arturo Dávalos fuera el abanderado del MC.

A estas alturas no se sabe si Dávalos será el candidato naranja. Tiene altas posibilidades pero se le cruzó Ramón Guerrero. “El peri” no cuenta. Pero al ser el único registrado en el PRI, el compromiso se rompe y Roberto González queda en absoluta libertad política. Si pasada la elección, gana el MC y Roberto es regidor, que nadie se diga sorprendido si el virtual abanderado priista emula a Juan “el peri” José Cuevas y se viste de naranja.

REVOLCADERO

Lo siguiente ni es ni por asomo un boletín del equipo de Cesar Abarca Gutiérrez pero se apega a la versión real y cierta. Nos informaron que todo es decisión del partido; “viendo las circunstancias decidieron que el candidato fuera Roberto y Cesar aceptó la decisión y apoyará institucionalmente. Sin embargo, nuestro informante no eludió revelar la identidad de quién habló con Cesar Abarca. Lo oficial es “fue el partido”. Lo extraoficial apunta al derrotado en Nayarit en la última elección para gobernador, el senador Manuel Cota Montaño. Es el flamante nuevo delegado del Comité Ejecutivo Nacional priista para el proceso electoral en marcha. Claro, también estaba entre quienes le hicieron bola el dirigente estatal Héctor Pizano. Acordaron con Rafael Yerena y tantán, asunto arreglado.****** Es en Guadalajara en donde no pudieron meter orden, disciplinar a los priistas ni sacar la candidatura de unidad. Se inscribieron cuatro aspirantes a la alcaldía. Entre ellos Eduardo Almaguer, el que primero le doraron la píldora para declinar en su aspiración a ser candidato  a gobernador y dejarle el camino libre a Miguel Castro. El ex dirigente de la CNOP, Juan Carlos de la Torres González es otro apuntado. Las otras, son dos damas, las dos diputadas, Claudia Delgadillo y Rocío Corona Nakamura. Ésta última, sí que es monita del PRI, pues cuando no quiere ser alcaldesa de Guadalajara, de Zapopan, de donde sea, quiere ser diputada, local o federal y pide ser senadora. Nos enteramos que en Zapopan al senador Jesús Casillas, el bicicletero, le respetaron sus tiempos y le dejaron libre el camino para buscar su sueño adorado, ser presidente municipal de la ex villa maicera.****** El ex alcalde y ex diputado federal y local, Javier Bravo Carbajal ahí está para lo que se ocupe. Contempló la posibilidad de registrarse a la diputación local. Exploró los otros dos carriles, la diputación federal e inclusive la alcaldía. Viejo zorro de la política y sabedor de cómo se mueven las piezas del tablero le bastó una viaje a Guadalajara y charlas con la clase política estatal para concluir que o existían condiciones ni siquiera para apuntarse. No quiso hacer el ridículo y ni se acercó a atestiguar el registro de la talpeña, Violeta Becerra Osorio. Si no nos equivocamos esta señora es la actual alcaldesa de Talpa de Allende. En el PRI, todo el tamal llegó amarrado de Guadalajara y ni modo que a Javier Bravo lo chamaquen. Naturalmente, aun cabe esperar la oportunidad de la diputación federal.

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