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Continúan abusos vs madre de la hija de Javier Bravo; solo permiten verla 3 horas a la semana

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Por Jorge Olmos Contreras

No conforme con haber despojado de su hija a la señora Flor Nuño Mendoza, el ex alcalde priista, Francisco Javier Bravo Carbajal continúa ejerciendo sus influencias –hasta dentro del DIF Municipal—para quitarle de una vez por todas a la niña a su ex pareja con el cuento de que es una mala influencia para ella, pero las cosas se le comienzan a caer al ex presidente municipal y ahora delegado del IMSS, ya que una juez de distrito admitió un amparo y, por lo pronto, ya permitió que la mamá de la nena la vea al menos tres horas a la semana mediante “convivencia asistida” en las instalaciones del DIF Puerto Vallarta.

Lo anterior sucedió el pasado jueves 25 de enero –luego de 143 días sin verla—cuando Flor Nuño acudió al DIF para encontrarse con la menor “BN”. La niña corrió a los brazos de su mamá, lloró mucho y le contó que ella quería verla en navidad, pero que no la dejaron. Que también su hija le dijo que en año nuevo pidió que la llevaran con su mamá, pero tampoco se lo permitieron, por lo que lloró aún más.

Flor Nuño pidió a la trabajadora social que asiste la convivencia de ella con su hija, que tomara nota de lo que estaba diciendo la niña, ya que también le dijeron (a la nena) que no debería hablar con su madre, porque “infringía la ley”.

Un dato que también reveló la menor y que habla de la maldad con la que se conduce Javier Bravo y su familia y amigos involucrados en este despojo, es que la llevaron varios viernes al DIF dizque para reunirla con su mamá, pero que la madre nunca llegaba; esto para hacerle creer a la niña que a su progenitora no le importaba.

Sin embargo, los viernes a las 16:00 horas no está abierto el DIF y no hay “convivencias asistidas” a esas horas, por lo que sólo engañaron a la niña con la intención de poner mal a la mamá.

El acuerdo de la juez es que Flor va a poder ver a su hija de 13:00 a 15:00 horas los jueves.

Flor Nuño es una madre de 39 años, una mujer noble y trabajadora, que está sufriendo un infierno debido a las influencias de Javier Bravo al quitarle a su hija con mentiras y con engaños. Le han hecho la vida de cuadritos, la jueza Quinto de Justicia Integral Para Adolescentes y Civil, Irma Margarita Magdaleno Cervantes se ha prestado a lo más bajo que un servidor público se pueda prestar, con tal de darle la patria potestad a Javier Bravo, a sabiendas de que nunca citó a la madre en el juicio civil sumario identificado con el expediente 642/2017 que entabló contra Flor Nuño el 07 de septiembre pasado.

La misma juez se prestó a que la niña fuera presentada a dar su testimonio –previamente arreglado—en las oficinas del juzgado, sin que fuera su madre; pero en cambio, sí permitió que estuviera el padre, quien al momento del interrogatorio salió, pero la juez siempre le dijo a la menor que no tuviera miedo, que su papá estaba afuera y que ella podía abandonar el lugar en el momento que quisiera.

LA PSICOLOGA DEL DIF

Pero aún peor, la psicóloga del DIF, de nombre Guadalupe Janeth Hernández Gutiérrez y otra trabajadora de nombre Shanty de la Procuraduría del Menor, se prestaron también a entorpecer el caso para impedir que Flor Nuño viera a su hija pronto. (Hay que recordar que la hermana de Javier Bravo, Aleyda Bravo, estuvo al frente del DIF y que tiene muchas amistades ahí, como una tal Laura).

De hecho, el 06 de noviembre Flor Nuño fue entrevistada por la psicóloga Hernández Gutiérrez y para el día 04 de diciembre, la misma Flor le informó a esta mujer que una juez de distrito ya había ordenado un horario de convivencia para que pudiera ver a su niña, e incluso le dejó una copia del documento.

Sin embargo, esta psicóloga no hizo su trabajo, ni le llamó a Flor Nuño como le prometió para atender el exhorto de la juez de distrito, por el contrario, cada que Flor iba a buscarla, se negaba; le decían que estaba de trabajo de “campo” o que la copiadora no servía.

Total, que en el DIF se hicieron los desentendidos, decían que no les había llegado ningún documento oficial del juzgado de distrito y que así no podían permitir que Flor Nuño conviviera con su hija.

Fue hasta el 22 de enero en que esta psicóloga y el personal del DIF informaron que ya habían recibido los documentos del amparo, donde la juez de Distrito le ordena la jueza Irma Margarita Magdaleno Cervantes que gire oficio al DIF para que se realice de inmediato la convivencia asistida entre la madre y la hija que le fue despojada.

LA MANO NEGRA DE LUPITA

El asesor jurídico del alcalde Arturo Dávalos, Francisco Vallejo Corona, tuvo que reprender a la psicóloga Guadalupe Hernández, para que acatara de inmediato la resolución federal.

A la postre, se sabe que esta psicóloga –muy joven ella—es la misma que estuvo presente en el ilegal interrogatorio que se le hizo a la menor en el juzgado quinto de Justicia Integral Para Adolescentes y Civil. Y curiosamente, es la misma que hizo los reportes psicológicos (las evaluaciones mentales) de la niña y los dos padres.

Se ve tan cargado el trabajo de esta psicóloga a favor de Javier Bravo, que en el reporte que hace sobre la niña, sugiere “no prolongar los encuentros con la C. Flor Nuño”, mientras que en las otras evaluaciones --la del padre y de la madre--, sólo recomienda actividades familiares, recreativas y deportivas… ah, y también “asistencia psicológica”.

Es tan pobre el trabajo de Guadalupe Hernández, que en sus reportes confunde los apellidos de Javier Bravo, cambia el trabajo de Flor Nuño y otros errores garrafales. Además, se ve claramente cómo copió y pegó un machote para salir rápido del embrollo, pues la juez le estaba requiriendo con prisa estos documentos.

Es una pena que una mujer tan joven se preste a este tipo de situaciones y que personas como Flor Nuño no tengan la posibilidad –y si la tienen no se la permitieron—de pedir una tercera opinión de una evaluación psicológica, pues es claro que la más afectadas por el procedimiento tramposo y mentiroso de Javier Bravo, son las dos mujeres, tanto la niña que lloró mucho ahora que vio a la mamá, como la misma madre.

UN CASO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Y uno se pregunta: ¿Acaso no es este caso también una clase de violencia contra la mujer, al despojar de la custodia de su hija a una madre que no fue oída ni vencida en juicio, y que, debido al mal proceder de una jueza, como Irma Margarita Magdaleno Cervantes, se la quitaron mediante mentiras y argucias legales?

¿Cuándo el Consejo de la Judicatura va a llamar a cuentas a Irma Margarita Magdaleno Cervantes? Pues no siguió el debido proceso y violó derechos y garantías constitucionales a Flor Nuño Mendoza.

Y Javier Bravo: ¿En realidad está contento con haber arrebatado a su propia hija de los brazos de su madre, al inventar malos tratos y abandonos?

Hay que recordar que con engaños Javier Bravo le pidió a Flor Nuño a su hija, y fue en un corto periodo de tiempo –en el mes de septiembre—en que además de demandar a Flor Nuño y exigir la guarda y custodia provisional de la niña argumentando  “el peligro inminente que corre mi menor hija al cuidado de su progenitora” –puso en su escrito de demanda--; también se llevó a la nena al juzgado para que la interrogaran hasta personas que no deberían haber tomado la palabra para hacerle preguntas, como Juan Antonio Arana, el procurador social, un viejo amigo del mismo Javier Bravo.

EL AMPARO

Por ello, el 09 de octubre, Flor Nuño pidió la protección de la Justicia Federal al tramitar un amparo donde reclama el despojo de la guarda y custodia de la menor BN, el juicio de Javier Bravo y el acuerdo donde la jueza local le otorga la guarda y custodia de la niña al padre.

A Flor Nuño le negaron la suspensión definitiva del acto reclamado –la guarda y custodia de la niña a favor de Javier Bravo-- debido a un error de la fecha en que reclamó el acto, porque el juez de distrito consideró que podrían darse efectos restitutorios.

Sin embargo, la juez de distrito sí le concedió la suspensión definitiva a Flor Nuño para que tuviera convivencia con su hija, pero como ya vimos, esta orden tardó en ejecutarse porque personal del DIF entorpeció el asunto y fue hasta 143 día después de que le quitaron a la niña, que la madre pudo verla el pasado jueves.

El 10 de noviembre la secretaria del Juzgado Sexto de Distrito en Materia Civil, Arizbe Susana González Esparza, notificó sobre esta suspensión al Juzgado Quinto de Puerto Vallarta, pero por una misteriosa burocracia, no se procedió de inmediato.

LO QUE SIGUE

El juicio va a continuar y Flor Nuño y sus abogados confían en que la autoridad competente reconsidere y, en un análisis jurídico de fondo se pueda demostrar que la afectada no tuvo nunca garantías del debido proceso y cómo la juez local les dio pleno valor probatorio a las insuficientes pruebas ofrecidas por Javier Bravo en su demanda; es decir, a una serie de mentiras que manifestó el ex alcalde contra la madre de la menor y a la que ni siquiera le dieron oportunidad de objetarlas.

O cómo la juez le dio valor probatorio a la audiencia de escucha de menores del 13 de septiembre –donde llevaron a la niña para interrogarla—a espaldas de la madre.

En otro artículo, expondremos la serie de mentiras que usó Javier Bravo para quedarse con la niña y cómo en los alegatos no pudieron demostrar, ni él, ni sus testigos, aseveraciones como que Flor Nuño golpeaba a la menor.

FALTA LA RESPUESTA DE LA PGR

Este caso también continuará, debido a que hace falta que la Procuraduría General de la República (PGR) conteste un oficio para que informe si existe la Averiguación Previa número 7/FEADP/09, en donde presuntamente relacionan a Javier Bravo con una red de pederastia, ya que, de ser así, podría estar impedido para tener la guarda y custodia de una menor.

La defensa de Flor Nuño está  exigiendo que la PGR responda sobre este tema.

Ya son varios oficios que se envían –de parte del juzgado quinto—a la PGR (uno de estos el 13 de noviembre pasado), pero hasta hoy 30 de enero del 2018, el procurador general de la República no ha respondido.

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