Lunes, 18 Febrero 2019 02:43

Ya son frecuentes los escándalos y broncas en “La Fory Fay” de Ixtapa…y no hay seguridad para los clientes

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Por Gerardo Sandoval Ortiz

Hace poco más de cinco años, Jorge Ortiz estaba feliz. Recién había tratado la renta de su predio “el pozo” a un grupo de jóvenes empresarios, los mismos que abrieron y venían operando con éxito el antro El Guamuchilito, allá por la avenida González Gallo, ingreso al Infonavit CTM.

La noche de la inauguración fue un gran acontecimiento. A los asiduos clientes del antro ancla se les invitó con anticipación y les reservaron las mejores mesas. Ahí saludamos al regidor en ese entonces, ye en abierta precampaña por la candidatura a la diputación, Luis Munguía González.

Cinco años después, los socios enfriaron sus relaciones y acabaron por repartirse sus acciones y sus dos negocios. No sabemos causas por las que se “pelearon” los accionistas. El antro se atiborraba por lo menos tres días de la semana. El Guamuchilito en la propiedad de Jorge Ortiz cambió de nombre. Ahora es “la fory fay”. Nos dicen que tal razón social alude al narcorrido “la 45”.

Antes del amanecer del sábado pasado, dentro y en los estacionamientos de “la fory fay” era un ir y venir de policías y agentes de civil. Minutos después de las tres, cuando la diversión estaba en su apogeo, en la mesa contigua al grupo coamilero que satisfacía a sus clientes con sus mejores piezas, se soltó una breve balacera. Las ambulancias a bordo de la carretera iban por un herido de bala. Con el alba del amanecer se reportó su fallecimiento en un hospital privado.

Es probable que dos accionistas originales se retiraron al advertir desde los primeros meses de operación que ese sector de la ciudad era riesgoso para el negocio. Los grupos norteños, las bandas, la música que interpretan son un imán que atrae ineludiblemente a clientes de muy dudosa reputación. El casero Jorge Ortiz había sido mesurado en los incrementos de la renta.

En la primera etapa, cuando fue “el guamuchilito” la empresa fue estricta cuando se trató de aplicar medidas de seguridad para todos sus clientes. Se contrataron a elementos de seguridad privada. Luego contrataron empleados para para realizar las mismas funciones. En ese proceso de relajación, finalmente hubo voluntarios en los estacionamientos, pero su trabajo de “valet parkin” se limitaba a una amigable recepción con un “acá le cuidamos su vehículo patrón”. Al abandonar el lugar, era obligada la propina. Nos reportaron un fin de semana que en una reyerta  hasta los “viene viene” de “la fory fay” participaron en una pelea, iniciada entre mesas y sillas que se prolongó en los estacionamientos.

Para los amantes de la música en vivo, con banda y norteño, de Ixtapa y Las Juntas, la onda ha sido “la fory fay”. Como las escenas de reyerta semanales, los rostros de los clientes más leales ya resultaban “familiares” para clientes no menos asiduos.

Bien, ya meses muy atrás la seguridad interna se relajó totalmente. Supimos una vez de un conocido que salió en su moto deportiva de montaña echando bala. Ese amigo registró una trágica muerte.

Simplemente cualquier desconocido podía ingresar al antro, echarse sus tragos y festejar echando bravatas de cualquier naturaleza. En ocasiones eran oportunidades no desaprovechadas para expiar viejas rencillas. Eso originó múltiples chamusquinas.

¿Quién fue el hombre asesinado? Fue la pregunta en Ixtapa y Las Juntas. De esas dos demarcaciones provienen los clientes más leales de “la fori fay”. En los poco más de cinco años, son estos clientes quienes acabaron por acostumbrarse a escándalos y toda clase de riñas sucedidas cada fin de semana. No en pocas veces los altercados finalizaron con armas y balazos. Hubo noches en los que los meseros fueron los protagonistas.

La identidad del cliente muerto la madrugada del sábado se dio a conocer en el mismo sitio del suceso. Se mencionó el nombre de Javier Almejo Robles. Karla Liliana Meza, su aparente compañera de diversión, se reportó herida por un rozón en un pie. Del primero se supo al amanecer que había fallecido. De la dama, desapareció con ayuda de conocidos y se ignora si fue llamada a declarar en qué sentido fue su testimonio.

De momento es recomendable eludir mayores datos de la víctima. Ese mismo sábado corrieron diversos rumores respecto al oficio que desempeñaba. Ya las autoridades determinarán con precisión cual fue el oficio del apellidado Almejo.

¿Qué se sabe de cómo ocurrió el altercado, quienes y cuantos participaron? En realidad nada. Nuestras autoridades judiciales se convirtieron hace ya rato en una maquiladora para construir enredos en cada carpeta. Así se abren veredas para absolver criminales y liberar de causas a sospechosos.

Por lo menos uno de los asistentes nos pudo comentar, no sin bosquejar cierto temor en el rostro y en el tono de sus palabras, que no hubo una riña como tal y que todo se originó en una misma mesa, al lado derecho de donde tocaba el grupo. Un jovencito sacó el arma y disparó tres veces. Buscó la salida, saltó una jardinera, alcanzó el estacionamiento externo y se perdió por el oscuro callejón a Verde Vallarta, rumbo al río.

No ha sido nuestro propósito indagar sobre la víctima más allá de lo que ya se sabe. Finalmente se trata de advertir de los riesgos que se contrae al acudir a divertirse a negocios de éste giro que no garantizan la seguridad de sus clientes. Nadie debe dejar a su suerte la seguridad en un rato de diversión el fin de semana. Si la autoridad competente debe de exigirle e imponerle a los antreros con música en vivo,  norteños, coamileros, banda sinaloense o banda zacatecana, mariachi, es una medida apremiante.

Tampoco se trata de imponerles paguen la cuota no escrita para que al frente del negocio se aposte una patrulla y media docena de policías. No alcanzarían las unidades ni elementos para brindar seguridad en cada antro. Pueden optar por contratar seguridad privada. Ahí en ese campo de negocios abundan empresas especializadas. Aunque se enojen los no amigos de Santiago Centeno, pero pueden acudir al  conocido “grupo 24 horas, que por años regenteó, y contratar sus servicios. Quizás si buscan a Pedrito Escobedo Pulido, o Efrén Calderón González en su empresa, y preguntan por asesoría y servicios, hallen soluciones.

Sí, es necesario que los empresarios del ramo inviertan y rescaten sus negocios. Para ellos es indemorable y forzoso destinar un poco de sus ganancias en contratar dos o tres empleados dedicados a dar una esculcadita a cada cliente, hombre y mujer. Es apenas una forma y un modo de impedir el ingreso a empistolados. Tal vez estén en condiciones de adquirir equipo de avanzada para detectar armas y demás fierros.

Pero sí, es apremiante, pues al convertirse en cotidianos y sangrientos los zafarranchos, ese miedo inicial toma forma de pánico y aterrorizados sus clientes acabarán por procurar otros sitios y otros gustos para sus distracciones semanales.

Revolcadero

El jefe de la oficina del Registro Público de la Propiedad y el Comercio, una dama de infame genio que atiende en ventanilla, “toño” el jefecillo, bueno, hasta el coordinador de todos los funcionarios estatales con oficina y despacho en el edificio de la UNIRSE están reprobados. Dedican su tiempo más en ir y posar frente su gobernador Alfaro que en organizarse y proporcionar un servicio a los ciudadanos. Una historia corta: el 1 de febrero acudieron varios estudiantes de la licenciatura de administración a tramitar una respectiva acta constitutiva. Es parte de un trabajo de estudios. Cada documento requirió de su pago que no fue mayor a los 200 pesos. “Máximo cinco u ocho días” dijeron que estarían las actas. La empleada de ventanilla, una joven no mayor de los 25 años les ofreció un número de teléfono para llamar y verificar que sus documentos estaban listos. Pasaron 12 y uno de los interesados acudió por las actas de todos. “No sirve la copiadora. Tienen que mandar a alguien de Guadalajara para que la arreglen” le informó en un tono de mal gusto. Debido a una queja menor, por el mal servicio, la empleada de ventanilla, ofreció hablar con un tal Toño, empleado de mayor rango. Aunque de modo más amable, este empleado también bateó al estudiante. Los estudiantes de la carrera de administración de empresas, tienen justa razón en quejarse. El lunes 11 llamaron y les indicaron que las actas ya estaban, que podían pasar a ventanilla. Fue un vil engaño. Mintieron con todo el descaro. Ese miércoles 12, le dijeron a una del grupo “mañana ya va a estar lista pero habla por teléfono para que no des otra vuelta”. Habló y nada. A muy temprana hora, este lunes 18 dicen se comunicó por teléfono y le repitieron la trillada frase: “todavía no sirve la copiadora”. ¿Será eso? Nosotros sospechamos de otra poderosa razón: el designado jefe de dicha oficina, Hugo Robles Cibrián todavía no firma ningún documento pues por ley está impedido por no tener su nombramiento. Imagino las muchas mentadas que todos los días se llevan esos empleados. Y claro, también se reparten para el coordinador de todos, el tal Chalo Villaseñor. Ya entendemos porque  no pudo reelegirse alcalde en su natal Atenguillo. ****** A la paisanada de Nayarit, les cayó bien la noticia de que las Islas Marías dejarán de ser un complejo carcelario. ¿Serán un punto turístico ultramarino, otro edén para los buzos, y ser competencia de la paradisiaca Isla Guadalupe? No. A don Andrés Manuel López Obrador se le ocurre convertirlas en un centro cultural y ambiental. Las tres islas madres ya son reserva ecológicas protegidas. La titular de la Semarnat, Josefa González Blanco Ortiz dijo que el proyecto se llamará Centro de Capacitación Ambiental y educación de Niños y Jóvenes “Muros de Agua, José Revueltas”.  La famosa penitenciaria se abrió en los estertores de la era de don Porfirio Díaz, en 1905. Nomás la nostalgia le quedaría a mi amigo “Beto el chacalilla”, en cuya estancia se ganó la vida en la isla con la guitarra de su grupo norteño.****** Vaya. Arrecia el fuego amigo entre los amigos naranjas. Como que “alguien” puso a trabajar sus piezas y los chairos naranjas andan encendidos. ¿Por qué? Es casi seguro que es en  respuesta a los espacios dados en algunos medios de prensa al secretario general del Ayuntamiento, Víctor Bernal Vargas. Ya hemos identificado algunos nombres y es eso, la queja más sentida por la que algún activista de la corriente desplazada: la chamba. Y claro, todo aquí es parte de la carrera rumbo al 2021.

 

 

 

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