La presente es una historia de abusos y de cómo algunos empresarios, con el poder que les da el dinero y a la sombra de abogados “huizacheros” (como se les conoce a aquellos profesionistas del derecho que usan sus conocimientos para perjudicar a terceros mediante trampas jurídicas) se han hecho millonarios precisamente a través de juicios cuestionables, en los que casi siempre ganan.
EL PAGARÉ
El de Hicks Macías Valadez podría ser uno de estos casos, ya que este señor apareció un día del año 2008 en los juzgados civiles de Bucerías, Nayarit, para asegurar que el dueño de la desarrolladora inmobiliaria, Flamingos Acqua S de RL de CV, Eduardo Valencia Castellanos, le debía dos millones de dólares que, supuestamente le había prestado a Valencia; y presentó como pruebas dos pagarés con una firma ilegible.
En la demanda, Eduardo Valencia –a quien acaban de sentenciar por el delito de fraude específico cometido en agravio de compradores de departamentos de Flamingos Acqua—afirmó en su defensa que los pagarés habían sido falsificados; afirmación que además declaró a medios de comunicación como la revista Proceso.
Sin embargo, el 13 de junio del 2013, el juez segundo de lo civil de Bucerías, Ramón Valdez Flores condenó a Eduardo Valencia a pagar esos dos millones de dólares, además del cuatro por ciento de interés ordinario y dos por ciento de interés mensual por mora, causados a partir del 10 de agosto del 2005.
EL EMBARGO
Así las cosas, fue a través de esta dudosa condena que Rodrigo Hicks Macías Valadez embargó una extensa área del desarrollo Flamingos Acqua –ubicado en Nuevo Vallarta—para “recuperar” sus más de dos millones de dólares que, supuestamente le prestó a Valencia; entre otros bienes, siete departamentos.
No conforme con esto, el señor Rodrigo Hicks –con la probable complicidad del juez—también se quedó con áreas comunes que le pertenecían (pertenecen) a los condóminos; por lo que, con la mano en la cintura, las convirtió en áreas privativas, como son asoleaderos, baños subterráneos, el beach club y jardines.
No obstante, en la escritura original de Flamingos Acqua, estas zonas ya estaban señaladas como áreas comunes, es decir, ni los asoleaderos, ni la alberca podrían ser áreas privativas.
LAS CUOTAS
Pero Rodrigo Hicks iba por más, ya que en una asamblea ordinaria y extraordinaria – celebrada el 26 de junio de 2014-- lo reconocieron jurídicamente, pese a que se había adjudicado las partes sociales de la empresa desarrolladora. Ese día, nombraron nuevo administrador, cayendo esta responsabilidad en la firma “WHS Services AC”, la cual fue constituida por el mismísimo Rodrigo Hicks y un tal Jorge Isaac Gómez Castro.
Lo más grave de todo esto es que, presuntamente el señor Hicks debía la cantidad aproximada de 44 millones de pesos por cuotas de mantenimiento; y para zafarse de esta deuda, --el 02 de enero del 2025-- logró persuadir a los condóminos para firmar un convenio de “regularización de áreas comunes” (del condominio maestro), en el que otorgaba diversas unidades privativas de “su propiedad”, para ser utilizadas como áreas comunes, a cambio (sic) de una compensación de dichas cuotas.
Cabe destacar que el convenio aludido se elevó a cosa juzgada en el juzgado respectivo, por lo que, desde el 03 de diciembre de 2018, el Condominio Maestro Flamingos Acqua es el único propietario de las áreas comunes señaladas en el documento.
EL AMPARO DE LOS RÁBAGO
Otros propietarios de condominios no se han quedado con los brazos cruzados ante semejante atropello, como los hermanos de apellido Rábago, quienes interpusieron un amparo contra la resolución del juez que permitió que Rodrigo Hicks embargara áreas comunes del desarrollo. Y al parecer, un juzgado de distrito ya autorizó la suspensión provisional para que las cosas se queden como estaban.
Aún así, el señor Hicks Macías y su apoderado legal, Jorge Isaac Gómez Castro, siguen alegando que las áreas comunes les pertenecen, no obstante, a que los condóminos tienen la posesión pacífica de dichas áreas desde hace muchos años.
Los propietarios se defienden como pueden contra este señor, por lo que el 29 de mayo de 2017, determinaron cambiar de empresa administradora de los condominios, quitaron a “WHS Services A.C” (por los evidentes conflictos de interés que tenía con Hincks) y nombraron a Aria Ocean Flamingos A.C.
LA GOTA QUE DERRAMÓ EL VASO
Pero Rodrigo Hicks es el clásico empresario abusivo y en las pasadas vacaciones de semana santa lo demostró, ya que hizo algo indebido en perjuicio de todos. Resulta que el nuevo comité (o mesa directiva) del condominio acordó que ninguna persona, huésped, amigo o conocido de algún propietario que deba cuotas de mantenimiento, podría ingresar al inmueble (al parecer Rodrigo Hicks todavía adeuda alrededor de 20 millones de pesos), que no se les entregaría la pulsera correspondiente de identificación.
Esta medida fue suficiente para despertar la furia de Rodrigo Hicks, quien el pasado lunes habría enviado a su prepotente abogado a colocar cadenas de seguridad al cuarto de bombas que dan servicio a la alberca principal del desarrollo, con la amenaza de que nadie se atreviera a quitar dichas cadenas, so pena de atenerse a las consecuencias.
LA AMENAZA
En este contexto, es importante señalar que el abuso y la prepotencia de estos personajes no terminan aquí, ya que el abogado de Hicks, Jorge Isaac Gómez, habría enviado un escrito amenazante a la administración del condominio –apenas en estos días—donde exige que le paguen casi 700 mil pesos a su cliente por “perjuicios”, según por las cancelaciones de reservaciones que ya tenían comprometidas.
Asimismo, que la suma de dinero seguirá aumentando y que la administración le tiene que pagar a Rodrigo Hicks si no dejan entrar al condominio a su gente.
En otras palabras, el señor se apropia de una importante extensión de Flamingos Acqua (mediante un pagaré de dos millones de dólares que según Valencia es falso); se adjudica áreas comunes con el embargo; pide negociar 44 millones de pesos por cuotas de mantenimiento que debía; a la fecha podría adeudar otros 20 millones por este concepto; no paga, como todos los demás sí lo hacen; y encima exige que le entreguen 700 mil pesos por “perjuicios”.
El caso pronto lo conocerá el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, pues los condóminos quieren ser escuchados y evitar que Ministerios Públicos o jueces sean tentados por el dinero de Hicks y después sean ellos, las víctimas, los que resulten perjudicados.





