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Martes, 19 Febrero 2019 19:53

Con total impunidad opera Armando Ibarría, hasta se da el lujo de utilizar camiones públicos para limpiar su terreno

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Por Jorge Olmos Contreras

A 37 días de que este medio hiciera una denuncia pública sobre la forma en que opera el restaurante bar asadero “Las Potrancas”, la Dirección de Inspección y reglamentos, la Subdirección de Ecología y Medio Ambiente y el Seapal Vallarta intervinieron a medias para tratar de regularizar el establecimiento que se ubica en el número 1487-A de la avenida México frente a la entrada a Villas Universidad, pero no lograron nada, ya que pudo más la influencia y prepotencia del subdirector de Servicios Públicos Municipales del Ayuntamiento, Jorge Armando Ibarría Urrutia –propietario y arrendador del terreno—que las mismas autoridades.

De entrada, la Dirección de Inspección y Reglamentos le dejó un acta de inspección, folio 7912 el 16 de enero al dueño del negocio, José Guadalupe Acosta, toda vez que no presentó licencia para operar dicho giro, mientras que el 15 de enero, la subdirección de ecología dejó un aviso preventivo para que se limpiara la parte trasera del restaurante, donde había una fosa séptica al aire libre, pero el sujeto no fue multado como lo marcan los reglamentos municipales.

Solo tapó con cemento la entrada de la fosa séptica –pues los malos olores y la falta de higiene ahuyentaron a la clientela del asadero—y dejó un tubo como respiradero, pero continuó violando la ley, ya que no se incorporó al drenaje del Seapal y por lo tanto no pagó los derechos respectivos.

Funcionarios del Seapal, lejos de sancionar al dueño del negocio, permitieron que siguiera operando mediante una fosa séptica para desechar los residuos que genera (las fosas sépticas sólo se permiten en zonas en donde no hay drenaje público cerca) y encima de esto, tampoco multaron a “Las Potrancas” por no estar conectado a la red de agua potable, ya que se ha observado que tiene una toma clandestina para tomar agua de un predio contiguo que también es propiedad de Armando Ibarría.

INTERVIENE SEAPAL

Funcionarios del Seapal han ido y venido, y no han podido o no han querido obligar a este restaurantero a conectarse a la red de agua potable y drenaje, a pesar del riesgo que existe de que alguna bacteria se filtre a los alimentos que ahí vende y enferme a los clientes.

El negocio continúa operando sin licencia municipal, pese a que Reglamentos le dio un término de ley para que obtuviera el permiso en la Oficialía Mayor de Padrón y Licencias.

Por si esto fuera poco, Armando Ibarría, mejor conocido como “El Charro”, se burla de todos, actúa con prepotencia y mediante influyentismo aconseja al dueño del restaurante a que siga violando la ley.

Un claro ejemplo fue el anuncio “Asadero Las Potrancas” que está sobre la banqueta y que hace días los inspectores de reglamentos retiraron del lugar, pues el influyente restaurantero agarró una escalera y por sus polainas, colocó de nuevo dicho letrero… “para que vean que a mi me la pelan”, habría dicho.

CAMIONES DE ASEO PÚBLICO

No sólo eso, sino que el mismísimo subdirector de servicios públicos municipales, es decir, Armando Ibarría, fue sorprendido el pasado lunes utilizando un camión de aseo público para limpiar el restaurante y parte de su terreno de basura, cosa que no puede hacer ni pedir ningún ciudadano común y corriente.

Ahora sí que funcionarios usando para beneficio propio vehículos oficiales.

Armando Ibarría debe entender que sus acciones sólo dañan la imagen del gobierno municipal, que se ha esmerado en llevar bien las cosas y que por abusos de esta naturaleza complican el buen paso que lleva la administración.

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