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Sábado, 21 Mayo 2022 02:28

Abusos y vejaciones en El Mandala; gorilas de seguridad patean a turistas y asfixian a una mujer Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

Los propietarios de los antros más conocidos de Puerto Vallarta y que se han visto involucrados em grandes escándalos, como el asesinato del ex gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz en el bar V Distrito y la muerte –apenas hace meses—de un guardia de seguridad apodado “El buda”, no han aprendido del pasado reciente y continúan permitiendo una serie de abusos contra clientes y turistas en sus establecimientos de consumo de bebidas alcohólicas.

Sí, nos referimos a los empresarios Altamirano, quienes operan bares y discotecas como Mandala, la Santa, la Magdalena, La Vaquita, Strana, entre otros. Son los “todopoderosos” hermanos Altamirano, Juan y Octavio, los que han dejado pasar toda clase de vejaciones contra aquellas personas que, por alguna razón, se ven envueltas en algún lío dentro de sus antros.

El más reciente sucedió el pasado domingo 15 de mayo en Mandala Puerto Vallarta, cuando un grupo de turistas nacionales se divertía en el interior del bar y de pronto un sujeto de origen extranjero los agredió, le faltó al respeto a una de las damas y esto fue suficiente para que se desatara una tormenta de golpes contra ellos y los sacaran a patadas del lugar.

La joven afectada, contó a este medio que ella iba con varios amigos y que de repente un extranjero los comenzó a rondar, hasta que, sin darle motivo alguno, se atrevió a tocarla. De inmediato, el novio de la muchacha reaccionó, le reclamó su actitud al gringo, se hicieron de palabras y para luego intervinieron los “gorilas” de seguridad del antro.

Los turistas agredidos les explicaron a los tipos de seguridad lo que había pasado, pero no les hicieron caso, por el contrario, defendieron al extranjero y a empujones comenzaron a aventar hacía la puerta de salida a los clientes nacionales.

La femenina, con evidencia molestia, les comenzó a gritar por qué los agredían –pues a golpes y a patadas sacaron a los hombres—pero en lugar de darle una respuesta, le mandaron una “Tronchatoro”, una dama corpulenta del staff de seguridad que la tomó del cuello y la apretó hasta casi asfixiarla.

“Por poco me desmayo”, dijo la víctima --cuyo nombre nos reservamos por razones obvias— “la señora esa me apretaba muy fuerte y solo me soltó cuando vio que estaba a punto de desvanecerme”.

“Una vez en la calle --agregó la joven, que, por cierto, nos envió las fotos como evidencia de la lesión que le dejó la “Tronchatoro”—llamamos a la policía municipal, pero los oficiales no quisieron ayudarnos, nos dijeron que los dueños del Mandala eran los que mandaban en Puerto Vallarta y que no podían hacer nada, que mejor nos fuéramos, por lo que nos retiramos con un amargo sabor de boca y con miedo, porque los de seguridad del antro no nos quitaban la vista de encima”.

En otro testimonio más claro de lo que sucedió, la muchacha redactó su queja de esta manera:

“El pasado domingo en la madrugada, estaba en Mandala con mis amigos, un gringo pasaba y pasaba atrás de mí y en la última me agarro, mi novio se dio cuenta y le dijo cosas, pero no se le acercó ni nada, el tipo se regresó creando el problema; no se agarraron a golpes ni nada y llegaron como seis tipos de seguridad sometiendo a mi novio, sus amigos vieron y trataron de quitárselos de encima. Los golpearon y también sometieron, no soltaban a mi novio y me dio miedo así que aventé el líquido de mi bebida a uno, sin el vaso ni nada, solo quería que lo soltaran, lo estaban lastimando horrible, hasta que una tipa de seguridad (apariencia física super corpulenta) pensé que era hombre, me sometió por el cuello y obviamente no me podía zafar… llegó un punto en el que ya no podía respirar y me soltó porque yo ya no hacía movimiento...

A todos los sacaron y yo salí al último… al final empujaron a uno de mis amigos con una patada por las escaleras, le lastimaron la pierna, cuello y brazos, al igual que a mi novio.

Pasaron los policías y no me ayudaron, dijeron que los de Mandala mandaban.

Los de seguridad solo enloquecieron y se fueron contra mi novio, cuando el que me tocó fue el gringo.

No me quisieron dar el nombre de nadie ni de la tipa que me sometió.

 

En verdad fue horrible y nadie pudo grabar nada, solo hasta el final que solo grabé sus caras… Eran seis o siete los que atacaron a mi novio”.

 

 

 

 

 

 

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