Miércoles, 02 Septiembre 2020 03:48

Otoniel Barragán, el regreso del ranchero chido; los “estrategas” ladrones de Morena y la inseguridad política de Diego Franco Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras 

Sin el más mínimo asomo de vergüenza, ayer anunció su regreso a la política el ex regidor del PT, Otoniel Barragán Espinosa, aquel ranchero chido --que formó parte del innombrable cabildo de Ramón Guerrero Martínez, mejor conocido como El Mochilas—que gustaba pasear en su camioneta pickup a muchachitas que engatusaba para hacerlas sus novias y que una vez fue descubierto por policías municipales en pleno faje con una joven en el mirador de Conchas Chinas. 

A través de una “convocatoria invitación”, personeros de Otoniel como Roberto Moncada, enviaron correos electrónicos a varios periodistas de la ciudad para que asistan este martes a un restaurante donde se dará a conocer el “Comité Directivo Municipal de la Cuarta Transformación” (sic) que será presidido por el mismísimo personaje, es decir, por Otoniel Barragán. 

Al enterarnos de semejante insulto a los vallartenses, a la política y sobre, todo, a la cuarta transformación que tiene como eje central el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, no pudimos más que hacer un gesto de desaprobación. 

LA ANTÍTESIS DE LA RECTITUD 

Y es que este tipo de políticos, oportunistas, sin ninguna calidad moral y con una negra trayectoria, no pueden ser aceptados en un movimiento que presuma una profunda transformación de la vida política, social y económica del país, mucho menos de un municipio como Puerto Vallarta. 

El señor Otoniel es la antítesis de la rectitud, la honorabilidad y honestidad que debe tener toda persona que se meta a la política y que pretenda erigirse en paladín de un cambio. 

Fue tan nefasta su trayectoria como regidor, que solo es recordado por sus escándalos y por ser el único edil que cayó en las garras de unos vivales que le vendieron el premio “Tlatoani” por “ser el mejor regidor de Puerto Vallarta”. 

Los defraudadores le bajaron una suma nada despreciable por darle semejante “galardón” que Otoniel presumió como un importantísimo logro en su carrera política. 

¡Hágame usted el favor ¡ 

LA FAMOSA PICKUP DE OTONIEL 

De ahí en más, solo saltan antecedentes de sus cuitas amorosas con secretarias y empleadas a quienes acosaba con tal de que aceptaran “pasear” en su lujosa pickup --eso decía él, aunque de lujosa la troca no tenía nada, más bien parecía camioneta de un aprendiz de narquillo—y llevarlas a cortar nancys a Las Palmas o ver el atardecer en el mirador de Conchas Chinas. 

Fue en este lugar que mencionamos en el párrafo anterior, donde policías municipales sorprendieron a Otoniel Barragán con una muchachita, pero como era regidor en ese entonces, no quisieron meterse en problemas y mejor se alejaron del paradisiaco sitio. 

Creemos que el verdadero responsable de Morena en Jalisco –el doctor Carlos Lomelí—debería poner orden y calmar, apaciguar o bajarle los humos a este tipo de personajes, que insistimos, no deberían ser parte de un proyecto más o menos limpio como el que promueve el presidente López Obrador. 

Si permiten que en Morena cualquier sinvergüenza pueda convocar a una rueda de prensa para autoproclamarse líder de la “Cuarta Transformación”, al rato van a tener metidos hasta la cocina personajes indeseables, que provienen de clanes criminales, corruptos de marca que no pasan la más mínima auditoría o el escrutinio público, pero que quieren colarse a un movimiento noble y transparente para obtener cobijo y tratar de redimirse de toda la podredumbre que traen a cuestas. 

ENTRE CASTRO ALMAGUER Y EL RATRO DE LIVERPOOL 

Y sino, pregúntenle a Juan Carlos Castro Almaguer –el ex director de desarrollo social con el ex alcalde Gustavo González Villaseñor--, el cobrador del narco por excelencia para apuntalar campañas políticas y cuya información todavía está fresca y en espera de ser develada.  

Por cierto, hay otro personaje de Puerto Vallarta que podría ser candidato de Morena a la alcaldía, pero que desafortunadamente contrató como “asesor” y “estratega político”, ni más ni menos que al famoso ratero de Liverpool y columnista del periódico “El Sol Siempre Libres”, Rodrigo Aguilera Morales. 

Si hablamos de honestidad y moral a carta cabal, no es la mejor carta de presentación tener a un periodista ladrón en sus filas, y mucho menos presumirlo como “estratega político”. 

Pero bueno, en otro espacio también hablaremos de cómo este pillo de tiendas departamentales envolvió al Director de Servicios Públicos Municipales, Diego Franco –aspirante a la presidencia municipal—para manejarle su “campaña de medios” a través de terceras personas, que a su vez le doraron la píldora al delfín del Ayuntamiento, para pedirle una fuerte cantidad de dinero, a cambio de posicionarlo en las preferencias electorales. 

…TU TAMBIÉN DIEGO? 

Las cosas van tan mal con este tipo de “recomendados” por Rodrigo Aguilera, que hace 15 días el equipo de Diego Franco tuvo que exigirle a un portal de que se dedica solo a publicar pequeños artículos de opinión, que eliminaran una “nota” donde se daban a conocer las aspiraciones políticas del joven Cristian Salcedo –actual Director de Desarrollo Social—rumbo a las próximas elecciones. 

Y es que muchos pensaron que Cristian Salcedo sería el nuevo aspirante del grupo de Arturo Dávalos a la presidencia municipal, y ya no Diego Franco, lo que generó una tremenda confusión entre los grupos políticos locales. 

Por ello, obligaron a dicho portal a bajar esta “nota” de Internet, lo cual no refleja otra cosa más que una tremenda inseguridad; sobre todo si suponemos que Diego Franco no tiene quién le compita en serio en los próximos comicios locales. 

Así las cosas, mientras unos rebuznan como Otoniel Barragán, otros contratan rateros como estrategas, y unos más se dejan llevar por el “canto de las sirenas” que les arrima el ratero de Liverpool, Rodrigo Aguilera Morales, los vallartenses sólo ven cómo vuelan montones de estiércol por todos lados. 

Lo anterior, sin contar la desconfianza que impera en el equipo de Diego Franco por el solo hecho de mencionarse un tercer delfín en la carrera política… aunque este tenga aspiraciones hasta el año 2024. 

 

 

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