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Lunes, 07 Febrero 2022 16:11

La tumba sola… en memoria de Kathy Phelps… Y los fantasmas de Casa Colibrí Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

De ser una residencia para las vacaciones y el esparcimiento, hoy la llamada “Casa Colibrí”, ubicada en la calle Jamaica 1325 de esta ciudad, se ha vuelto un sitio lúgubre, frío, húmedo, triste, una finca donde se sienten malas vibras desde que se ingresa al inmueble; ahí han pasado muchas cosas malas y los fantasmas de aquellas personas que han sido víctimas de desapariciones y abusos rondan por los rincones de esta vivienda, enclavada en el corazón de la colonia 05 de diciembre de Puerto Vallarta.

Ahí, la norteamericana Kathleen June Phelps (a la izquierda de la fotografía), originaria de Mulberry Grove, Illinois, pretendía pasar su edad dorada, comprar la casa y disfrutar con sus amigos y familiares las bellezas de este centro turístico del pacífico mexicano; pero un día conoció a un sujeto joven de nombre Jorge Alberto Franco García y o Alberto Franco Cruz, quien la enamoró y al final se quedó con la residencia, la que frecuentemente ofrece en renta para estafar a turistas e incautos que se dejen sorprender por el defraudador.

En estos días, un tal Francisco Vidal (que podría ser otro perfil falso del tal Franco) ofrece en renta la casa, principal protagonista de esta historia.

Kathy, como le dicen sus amigos, desapareció un mal día del mes de octubre del año 2020, luego de hacer, supuestamente, un viaje desde Puerto Vallarta a un pueblo de la zona rural de Jalisco para visitar a una amiga, según testimonios de una mujer que conoció a Kathleen June Phelps y a su presunto novio, el tal Franco.

Como ya lo hemos comentado en otros artículos, Franco se apoderó de la “Casa Colibrí”, metió a otras novias, amigos y amigas al domicilio donde era común que hiciera fiestas hasta altas horas de la noche y para conseguir dinero fácil comenzó a rentar por internet la residencia que no le pertenecía.

AUTORIDADES, OMISAS E INCOMPETENTES

Poco o nada se ha hecho para investigar a fondo el caso de Kathleen June Phelps, pese a que Franco es el principal sospechoso de su desaparición. El consulado de Estados Unidos tampoco ha presionado lo suficiente para esclarecer la repentina ausencia de su ciudadana.

Por ello, en días recientes y ante la falta de respuestas para saber dónde está Kathy, su familia colocó su nombre en una tumba donde están los restos de su madre June.

Más triste no podía ser –y estos nos da una idea del gran problema de las desapariciones en México--, pues Kathy se suma a una estadística más de aquellas personas, nacionales o extranjeras, que han desaparecido a lo largo y ancho de la República Mexicana y que, al igual que Kathy, tienen su tumba sin epitafio, sin cuerpo, sin cenizas, sin nada, acaso el nombre en recuerdo de alguien que una vez estuvo con ellos y que se resisten a creer que estén muertos.

En la tumba sola de Kathy recuerdan a la hija, la hermana, la madre, la mujer, que alguna vez fue y nunca más se ha vuelto a ver ni saber de ella.

EL SEÑOR ES MI PASTOR

“El Señor es mi pastor”, se puede leer en la parte superior de la lápida y en seguida la palabra “hija”, y un poco más abajo el nombre de Kathleen J, oct. 16 de 1948, que es la fecha de su nacimiento, pero no viene, desde luego, la fecha de su muerte, pues no se sabe si está viva o muerta, el único que podría saber es el tal Franco, pero ninguna autoridad lo ha interrogado para que diga la verdad… si es que la sabe.

La “Casa Colibrí” fue comprada por una ciudadana de Detroit, Michigan, Dolores Deziel (a la derecha de la fotografía) , quien murió el 11 de enero del año 2017 en Estados Unidos. La señora tuvo siete hijos, pero hasta ahora se les ha dificultado recuperar la casa que su mamá tenía en Puerto Vallarta; entre otras cosas, porque el inmueble se habría vendido de forma fraudulenta y en la acción ilícita están involucrados dos abogados locales y un notario público.

Resulta que, en febrero del 2020, tres años después de la muerte de la propietaria original, es decir, de que falleciera Dolores Deziel, una mujer que trabajaba como abogada para Dolores firmó la escritura de la casa aprovechando que poseía un poder notarial y de esta manera se habría hecho la venta fraudulenta de “Casa Colibrí”.

En este escenario es donde aparece Jorge Alberto Franco García y o Alberto Franco Cruz, ya que poco antes, la norteamericana desaparecida, Kathleen June Phelps, estaba en tratos con la dueña original de la finca para comprarla, incluso pagó varias remodelaciones y se trasladó con su menaje de casa que incluía algunos muebles costosos.

Fue así como el tal Franco entró a la vida de Kathy y al final se quedó con la casa en un proceso que debería ser revisado por las autoridades judiciales, ya que es muy probable que la abogada de la propietaria original haya vendido la finca a terceros mediante simulaciones legaloides para quedarse con el dinero producto de la venta y arrebatarles el patrimonio a los siete hijos de Dolores Deziel.

ABOGADOS VENALES

Por si esto fuera poco, la familia de Dolores Deziel contrató a dos abogados de Puerto Vallarta que solo les quitaron dinero y no solucionaron nada. El primero dijo que iba a desalojar al tal Franco y recuperar el control de la “Casa Colibrí”, pero solo tomó dinero y se hizo ojo de hormiga.

El segundo abogado prometió que investigaría el fraude que se cometió con el uso de la escritura de la casa y estuvo de acuerdo con que le pagarían sus honorarios con la venta de la finca, pero solo pidió un adelanto de mil dólares y después desapareció de escena.

Hartos de tanta inmundicia y corrupción en México, los familiares de Dolores Deziel se desanimaron, al parecer ya no les interesa pelear por una herencia que se dividirá entre los siete hijos –en caso de recuperar y vender la residencia--, toda vez que la casa está valuada en unos 190 mil dólares, es decir, le tocaría a cada uno poco más de 27 mil dólares, unos 540 mil pesos mexicanos, por lo que ya no han puesto tanto empeño en rescatar la vivienda que alguna vez fue de su madre.

En el colmo del cinismo, el tal Franco creó un perfil falso en la red social Facebook con el nombre de “Carlos Vázquez”, donde asegura, sin el menor asomo de vergüenza, mentiras como el que Kathy no era su novia, sino que era su madre adoptiva y que le había dejado la casa; ahora afirma que él es la víctima y que lo están despojando del bien inmueble, algo que solo puede maquinar una mente enferma y criminal.

Dolores Deziel compró y vendió otros bienes inmuebles mientras vivió en nuestro país, pero para muchas personas extranjeras pelear las propiedades que sus familiares tenían en México les resulta una verdadera pesadilla, como el caso de “Casa Colibrí”, hoy en manos de presuntos criminales, todo bajo la mirada complaciente de las autoridades mexicanas.

DOLORES DEZIEL, HERMANA DE LA MISERICORDIA

En un obituario se reseña quién fue la dueña original de “Casa Colibrí”, pues ahí se indica que Dolores Jean Deziel, de Detroit, Michigan, partió para estar con el Señor el 11 de enero de 2017. Falleció en paz en la comunidad de retiro Lourdes-Noreen McKeen en West Palm Beach, Florida, en presencia de sus hijos.

 Dolores nació en Detroit, Michigan, el 2 de abril de 1930 de Vera Vachon y Louis C. Miriani, ex alcalde de Detroit. Dolores asistió a la Escuela Secundaria Católica Jesu y a la Escuela Secundaria Católica Immaculata. Luego obtuvo una licenciatura y una maestría en sociología de la Universidad de Detroit, una escuela jesuita. Después de su graduación, Dolores enseñó en las escuelas públicas de la ciudad de Detroit. Conoció a Louis B. Deziel poco después. Se casaron en 1952 y juntos tuvieron 7 hijos. 

En 1968, Dolores se mudó a Guadalajara, México, con todos sus hijos, y durante los siguientes 10 años trabajó como profesor internacional creando Departamentos de Educación Universitaria para la UNESCO en todo el mundo. 

Dolores viajó mucho con sus hijos haciendo este trabajo. 

En 1978 se mudó a Puerto Vallarta, México, donde inició su segunda carrera como artista y escultora. También diseñó y construyó casas de estilo español y desarrolló grandes parcelas de tierra. 

Durante su vida, Dolores fue madre, abuela, bisabuela, hermana, hija, esposa, maestra, estudiante, artista, lingüista, sanadora, constructora, empresaria y viajera internacional VIP. Le sobreviven sus 7 hijos, 13 nietos y 2 bisnietos. Su madre, su padre y su hermana Christa Miriani fallecieron antes que ella, quien sirvió como Hermana de la Misericordia en Detroit, Michigan.

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