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Domingo, 03 Marzo 2024 23:16

Lamentable la partida de nuestra querida amiga Susana Rodríguez Mejía; siempre la vamos a recordar Destacado

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Por Jorge Olmos Contreras

Alberto Cortez escribió un poema maravilloso que luego hizo canción y que queremos compartir en estos días aciagos en que la muerte se asoma y nos arrebata a una querida amiga, a nuestra güera, a nuestra Susana Rodríguez Mejía… “cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no puede llenar, la llegada de otro amigo. Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río. Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar, donde hay un niño dormido. Cuando un amigo se va, se detienen los caminos y se empieza a rebelar, el duende manso del vino”.

Facundo Cabral tiene otra canción que se llama “Esas cosas”, en las que habla precisamente el por qué pasan estas cosas:

“La vieja casa en silencio. Y ninguno se lo explica… ¿cómo pasan esas cosas? Tan feliz que parecía…”

Apenas el martes pasado la vi, estaba radiante, alegre como era. Platicamos de su sueño de llegar a ser diputada federal. “Voy a ganar, vas a ver que sí Jorge”.

Me mostró las estadísticas de los comicios pasados y estaba convencida de que la gente le daría el voto mayoritario y se convertiría en una combatiente legisladora de San Lázaro.

Ni por asomo dio muestras de cansancio o enfermedad. Por el contrario, reímos, compartimos unos tragos y se fue a casa. Fue la última vez que la vi. Las circunstancias de la vida no me permitieron despedirme de ella, el destino no me dejó darle el último adiós, puesto que nadie piensa en que un día, es su último día en este plano terrenal.

A Susana le dio terrible arritmia durante una gira por Atenguillo y su corazón no soportó más, dejó de latir.

Apenas en diciembre la habían operado del corazón, le pusieron un catéter y las arritmias se había ido, pero este fatal domingo regresó –nadie sabe cómo ni por qué-- una arritmia mortal, quizás por la carga de trabajo, quizás no la dejaron bien los médicos, quizá fue otra cosa, no lo sabemos.

La trajeron al hospital CMQ y ahí pereció… simplemente se desvaneció y se le fue la vida, el último aliento, lo que nos dejó un profundo dolor, una tristeza que no acabo de superar y que siento nunca va a terminar, pues habíamos hecho una bonita amistad, sana, de buenos amigos.

No había semana que no nos habláramos o en la que intercambiáramos mensajes para saber cómo seguía su proyecto político.

Hoy, no tuve el valor de verla en ese estado, inerte su cuerpo, desvalida, pero el luto lo llevaré siempre amiga Susana… hazme un pequeño espacio allá donde estés, porque pronto te alcanzaré.

Descansa en paz querida amiga.

En estos momentos de tristeza, me despido con esta frase de Facundo Cabral:

“No perdiste a nadie. El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos”.

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