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Miércoles, 14 Agosto 2013 18:05

Lo que mal inicia...

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Por Sebastián Zavala Cordero/Columna “Aplanadora en Movimiento”

 

  • Lo que Mal Inicia…

Otro acto de ilusión… La mañana de este miércoles 14, o sea hace rato, el alcalde Ramón Demetrio Guerrero, quien gusta de utilizar como alias “El Mochilas”, comenzó a colocar los hilos, las pantallas, luces y parafernalia destinada para su nuevo espectáculo de títeres, ilusión y engaño: La “reestructuración” de la deuda municipal.

Será un acto digno del más burdo engañabobos que puedas imaginar, y para darte un elemento probatorio de que no podemos esperar otra cosa, apuntaré aquí la forma vergonzosa como el presidente municipal inició hoy el “cabildeo” de este delicado asunto de la reestructuración:

Vales de gasolina, unos mugrosos vales de gasolina son el principio de este asqueroso flirteo entre la gente que supuestamente nos representa, los regidores, y el rústico presidente municipal que la ciudadanía más jodida e ignorante nos endilgó con su voto a cambio de láminas y cemento.

Sí, “El Mochilas” se tornó en un grotesco Santa Claus que comenzó a “regalar” gasolina entre las y los regidores que acostumbran arrastrarse en cabildo, para que en unos días levanten nuevamente la mano de forma irresponsable, y aprueben una retorcida propuesta de reestructuración cuya finalidad será endeudar más a la comuna, abriendo la posibilidad de nuevos créditos y extendiendo el plazo de pagos de interés (clásico, “el de atrás paga”, pero sobre todo, permitiendo que alguien se lleve la jugosa comisión a que accede el artífice de estas alquimias financieras.

En uno o dos días, verán los ciudadanos (entre sombras, datos a medias y desinformación) cómo se hará la propuesta que ya está en manos de los regidores supuestamente “domados” por “El Mochilas”, y que hasta el momento desconocen los ediles de “oposición”.

¡Vales de gasolina!... qué manera tan burda y barata de pagar a las y los regidores sus “favores”; en los alrededores del mercado San Juan de Dios, o en el defeño de “La Merced”, podrás hallar suripantas con mayor amor propio, que se cotizan mejor…

 …Mal acaba…

Y es que tras un inicio borrascoso, plagado de ilegalidad y prepotencia, la administración de “El Mochilas” va de mal en peor, amenaza con terminar en tragedia, sobre todo para quienes de buena fe, mareados por el de Ayutla, han seguido sus pasos, los han cubierto y protegido, tejiendo la red que ya los atrapa en una trampa que nunca imaginaron, y de la cual no podrán salir, por lo menos sin el grave estigma de haber sido parte de la corrupción escandalosa, el nepotismo y la ineficiencia que caracteriza la gestión del rechoncho alcalde, al que muchos ya apodan como “El Mochiloco”, por su parecido con el personaje de la película “El Infierno”.

Imaginen ahora a este individuo como jefe máximo de la policía municipal… ¿Comienzan a entender cuál es el origen de la ola de violencia y criminalidad que como nunca, asola a propios y visitantes del municipio? Recuerden su actuación en momentos clave, como la invasión a terrenos ejidales que se encuentran entre Las Juntas e Ixtapa.

Ramón Guerrero toleró y protegió a los invasores, mientras pudo y le convino, mientras negociaba con oscuros personajes de la mafia estatal, hasta que alguien vino a enmendarle la plana, a quitarle la posibilidad de sumarse a un bando delincuencial.

Ramón Guerrero se enteró del desalojo con sorpresa, tanta que acudió a comprobar la certeza de la información. Fuertemente custodiado, “El Mochilas” llegó y se ocultó en la gasolinera, frente al predio invadido. Sin bajarse del vehículo blindado, color blanco, cercado por famélicos “guaruras”, observó cómo el Ejército y la Policía Federal acababan de tajo con la impunidad allí tolerada.

Esta acción le permitió ver quien ostenta de verdad el poder en el municipio… ese no es Ramón –alias “El Mochilas”- Guerrero, sino el personaje que ordenó el desalojo, y a quien el alcalde tiene que besar los pies, tratar con cariño y respeto, solapa… a cambio de que le permita hacerse pasar por “presidente municipal”.

Fuegos que se extinguen…

Alias “El Mochilas” ha de tragarse sus palabras, olvidar sus fatuas promesas de hacer justicia a la ciudadanía indignada por el saqueo que las anteriores administraciones cometieron en perjuicio de la comuna… de lo contrario, le harán saber quién de verdad gobierna en la región, cuáles son las manos que mecen la cuna…

Y al igual que el artesanal alcalde de Vallarta, han de consumir sus rencores, aceptar el error cometido y conformarse con lo “caído”, algunos personajes que sobrestimaron su fuerza y poder, y creyeron que impulsando al “Mochilas” a la presidencia municipal, lo tendrían bajo su control.

El enano les creció mucho, y engordó muchísimo más… Es una bestia sudorosa sin control ni freno, con un apetito insaciable, traicionero, mentiroso como nunca imaginaron, ególatra y pasional… intratable como madrota de concurrido burdel.

A unos los corrió ya, a otros los trae “juidos”, y unos más ya no abren la boca exigiéndole que les cumpla y castigue los pasados excesos del junior en contra de su empresa… Para eso me gustaban: para dejarse patear, menospreciar y ser agredidos… obteniendo solamente una posición (de levantadedos) en el cabildo, a cambio de silenciar su ruido, atenuar las ondas hertzianas.

Alias “El Mochilas” tiene una virtud inigualable: Le quita el disfraz a quien se le relaciona, lo deja ver tal cual como es, y asimismo comprueba que pese a su ignorancia, su incapacidad y rústico origen, con el solo “verbo” es capaz de llevarse entre las rechonchas patas lo mismo a una estación de radio, a luchadores sociales, a lo más negro y mañoso del neopanismo y hasta al “sagaz” abogado que en corto afirma que “El Mochiloco” le debe la vida.

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